Si queremos definir lo que sucedió, la palabra más apropiada sería algo parecido a «sustito». El Dow arrancó la sesión con una baja del 0,45%, pasado mediodía se desbarrancaba un 1,52%, ganaba un 0,04% quince minutos antes del cierre, y cuando sonó la campana quedó perdiendo un 0,05% en 12.496,15 puntos. Un saldo prácticamente neutro, que podríamos considerar alcista mirando el 0,17% que ganó el S&P500 o el 0,39% que sumó el NASDAQ, si no fuera porque resultó prácticamente un espejo de lo sucedido el martes. En lo peor de la jornada, los dedos acusadores apuntaron a la inacción oficial ante la crisis Griega por la pérdida, y cuando por la tarde las acciones recuperaron terreno, los dedos apuntaron... a la acción oficial ante la crisis Griega. Una misma excusa para movimientos opuestos no parece algo muy lógico, sobre todo cuando lo único que tuvimos fue declaración del «ex» Papademos, pero así es como está funcionando la inteligencia del mercado. Tal vez lo más curioso de la sesión fue el comportamiento del sector petrolero, que de perder un 2% quedó ganador en un 0,4%. Cuesta no pensar que esto tuvo algo que ver con la cobertura de posiciones vendidas. Más allá de todo esto, el 1,07% que cedió el precio del oro, el 1,51% perdido por el petróleo, el 0,6% que cayó el euro frente al dólar y la baja de la tasa de 10 años al 1,721% evidenciaron que se siguen desarmando las posiciones más riesgosas para colocarse en las alternativas más «seguras».
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