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Los terroristas ahora operan como una mafia
ETA ha usado tradicionalmente el territorio francés como un refugio para sus militantes perseguidos en España. Ahora, tras haber protagonizado allí un hecho de sangre, sabe que no habrá tregua posible.
Con ese hecho ETA traspasó, además, una de sus últimas líneas rojas, después de décadas en las que había evitado a toda costa causar víctimas mortales entre los agentes de las fuerzas de seguridad francesas.
Fuentes de la lucha antiterrorista se mostraron ayer perplejas por las circunstancias en las que se produjo el tiroteo del martes a la noche, ocurrido cuando el policía asesinado intentaba detener a cuatro presuntos etarras que, previamente, habían robado varios autos de lujo en un negocio de compraventa de vehículos.
Los expertos se muestran convencidos de que la banda pretendió con su «extraña» acción hacerse pasar por un grupo de delincuentes comunes, robando coches de alta gama y no furgonetas o turismos más modestos, habitualmente utilizados en sus atentados.
Los hechos comenzaron hacia las 19.00 hora local del martes, cuando un comando de ETA integrado por siete u ocho terroristas se introdujo en un negocio de automóviles usados de la localidad francesa de Dammarie-les-Lys y se apoderó de varios BMW.
Sin levantar sospechas, entraron en el local, amenazaron a un empleado que tomaron como rehén y abandonaron el lugar a bordo de los vehículos después de dejar maniatado al trabajador.
A menos de un kilómetro de distancia, una patrulla de la Gendarmería francesa sorprendió en la banquina de una carretera a cuatro de los terroristas implicados cuando trataban de llenar con nafta los depósitos de los coches recién robados.
En el momento en que los gendarmes trataban de identificar al grupo y esposaban a dos de los terroristas, irrumpió en escena el resto del comando que abrió fuego contra los agentes.
En el tiroteo fue alcanzando mortalmente al gendarme Jean-Serge Nérin, de 52 años y padre de cuatro hijos, que falleció poco después.
Fue entonces cuando los cuatro etarras que estaban siendo detenidos trataron de huir, unos en los vehículos donde esperaban sus compañeros y otros campo a través.
Éste fue el caso de Joseba Fernández Aspurz, «El Guindi», que no consiguió su propósito y fue detenido poco después.
Los expertos antiterroristas atribuyen la insólita acción del martes a las «nuevas necesidades logísticas» de ETA tras los duros golpes asestados a su infraestructura tanto en la propia Francia como en Portugal en los últimos meses.
Siete u ocho personas robando un auto de lujo no hace pensar en ETA, señalan las fuentes consultadas, sino en una banda de delincuentes del crimen organizado, en la mafia.
Los Servicios de Información policiales coinciden, además, en la hipótesis de que ETA tenía intención de utilizar en breve los vehículos robados, aprovechando que un automóvil de alta gama no llamaría la atención de las fuerzas de seguridad.
También trabajan con la tesis de que la banda cuenta con algún garaje en la zona norte de Francia donde iba a preparar los vehículos y que conserva todavía una red de escondites con explosivos en el país vecino.
Por lo pronto, algunos de los más importantes diarios franceses ya se refirieron ayer a ETA como organización terrorista, abandonando la expresión, habitual hasta ahora, de «grupo separatista vasco».
Un punto de inflexión que quizá suponga un cambio definitivo en la imagen que la banda terrorista conservaba aún en ciertos sectores de la sociedad francesa.
Agencia EFE

