17 de noviembre 2016 - 00:00

Los textiles (en alerta) anticipan un fin de año peor

Cae la producción, crecen las suspensiones y las importaciones ya representan el 60% del total de ventas. Se trata de un cóctel complicado para la industria textil.

Los textiles (en alerta) anticipan un fin de año peor
En los primeros nueve meses la producción del sector textil cayó 12,5% interanual, hubo 4.500 suspensiones de personal y en simultáneo las cantidades importadas crecieron hasta el 108%. Este es cuadro de situación que atraviesa la industria textil en el tramo final de 2016, según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). "En este marco, la FITA ratifica que está de acuerdo con una política de administración inteligente del comercio, en la convicción de que es una herramienta adecuada para la preservación del empleo (el Gobierno se había comprometido a regular las importaciones de productos textiles), señala la entidad. En tal sentido agrega que "esa sostenibilidad debe lograrse en un momento en el que las cantidades importadas de confecciones ya alcanzan a un 60% del total del mercado. Se trata de una cifra importante, más aún teniendo en cuenta que, en el segundo trimestre de 2016, el PBB industrial cayó un 8% interanual; ese descenso fue superior en el sector textil, con una caída mayor que el 9%".

A continuación, los datos más relevantes del informe sectorial:

Las cantidades importadas de prendas de vestir se incrementaron un 33%, en tanto los ingresos de hilados lo hicieron en un 25,8%, los tejidos un 23,4% y las confecciones un 37%; se destaca, en este contexto, el fuerte incremento en el ingreso al país de toallas y sábanas, de 107,8% y 100,5%, respectivamente.

El sector de indumentaria mostró una retracción del 21%, lo que repercute en la actividad industrial. Son porcentajes que hablan de una crisis en el sector, que emplea a más de 400.000 personas (el mayor empleador industrial).

Hay un exceso de stock mundial, y una producción apalancada en salarios muy bajos y condiciones laborales menos que básicas. La competencia desleal es norma general en los países del sudeste asiático. Basta con dar algunos ejemplos: un salario promedio en Bangladesh no alcanza los u$s100 mensuales, en Vietnam, u$s120 y en China u$s135.

En comparación, Argentina abonaba, en septiembre, salarios de u$s490 (de haberes convencionales para jornadas laborales de 8 horas diarias, contra las más de 12 horas por día de aquellas naciones).

Hay que reconocer que los precios finales de las prendas no son sólo resultado de las condiciones de producción. Hay una fuerte incidencia de los factores externos, que influye en los costos finales. Los insumos y la confección suponen el 20% del costo de una prenda comercializada en un centro comercial o en un local a la calle. Impuestos pagados por empresas, costos financieros y alquiler representan, a su vez, 55,5% del costo final.

Estas son las principales razones que derivan en que el EMI de septiembre haya arrojado una caída de la industria textil de 12,5% interanual, con un descenso de la producción de hilados de 20% y de tejidos de 5,6% anual.

La profundización de esa tendencia es esperada por los asociados de FITA hacia el final de este año, lo que se traduciría en una pérdida de la participación nacional en el mercado interno de 10 puntos porcentuales más.

Dejá tu comentario