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Lousteau-Carrió-UCR: la sociedad del balotaje
• MACRISMO PRESIONA SOBRE SUS SOCIOS EN LA PASO PRESIDENCIAL.
• NUEVA ESTRATEGIA.
Elisa Carrió y Martín Lousteau
Los radicales, tras Ernesto Sanz, festejaron el resultado de Martín Lousteau, aunque no hayan quedado demasiado visibles en ese acuerdo ECO que se hizo con el 22,26% de los votos porteños. Elisa Carrió, como se esperaba, copó la escena y hasta se plantó como jueza de consultoras que tuvieron en vilo a la Capital Federal durante todo el domingo con bocas de urna cuestionables.
La lógica indica que el macrismo deberá presionar sobre sus socios en la elección nacional Sanz y Carrió para calmar tensiones en la elección que se viene en la Capital Federal.
Con el número que logró
Lousteau el domingo será dífícil que obtenga algún resultado: es demasiado seductor el balotaje que se anticipa para la elección porteña como para bajar ahora las banderas.
El macrismo está preocupado por el resultado del domingo y sobre todo por el destino de los votos que logró Gabriela Michetti. Carrió se apropió de parte de esos votos en el escenario del Palais Rouge la noche de las elecciones: felicitó y halagó a la oponente de Horacio Rodríguez Larreta como nadie lo hizo, ni siquiera en el PRO. Volvió así un componente que fue común a algunas de las elecciones más complicadas en el país: el miedo a Carrió.
El doble juego entre el acuerdo nacional de la UCR y la Coalición Cívica para unas PASO entre Macri, Sanz y Carrió y la reconversión de UNEN en ECO se tornó ahora riesgoso para el macrismo.
Hay un efecto caballo de Troya imposible de eludir: tras el segundo puesto de Lousteau y su estrategia de acumular para una segunda vuelta contra el PRO aparecen Carrió y Sanz. Y todo el paquete entrará en la negociación de las PASO presidencial.
En la estrategia de captación irán apareciendo los candidatos de a uno en fondo. Los radicales parecían faltar en la escena porteña; hoy aparecen dispersos en listas al punto que ayer se bromeaba en que eran demasiados.
Parte de la estrategia de captación de Lousteau los tendrá en cuenta.
El macrismo del día después de las PASO porteñas se divide en dos y ya no están Rodríguez Larreta y Michetti en medio de esa división.
Medio PRO cree que Larreta logrará pasar la elección a jefe de Gobierno porteño sin necesidad de sufrir un balotaje. Son quienes creen que la tracción de Macri como presidenciable podrá más, aunque la elección en la Ciudad esté bastante alejada de la presidencial.
El otro 50% está convencido de que la única forma de escapar a una segunda vuelta es bajar a Lousteau del podio donde lo colocaron las elecciones del domingo. Ninguna de las dos posturas le garantiza seguridad al macrismo.
Mientras tanto, comienzan a quedar claras algunas estrategias que seguirá Lousteau para captar votos.
Michetti y Mariano Recalde están en la primera línea de objetivos, aunque en lo inmediato el coto de caza más fácil para Lousteau parecen ser los votos que obtuvo la oponente a Rodríguez Larreta. Es el camino que fijó Carrió y ayer él mismo reforzó: "Vamos a impulsar la idea de discutir en un balotaje entre fuerzas que no se tiren cualquier cosa por la cabeza", argumentó.
Lousteau le hablará al kirchnerismo con la idea de convencer que su candidatura es la única forma de bloquear un nuevo mandato del PRO en la Jefatura de Gobierno porteña. Hasta anoche no parecía que los radicales o Carrió fueran a frenarle esa estrategia, a pesar de la sociedad nacional con el macrismo.
Hay otro objetivo que seguirá Lousteau sin dudar: mantener a Carrió como su socia en lo que reste de la campaña a la elección general de la Ciudad y luego, si tiene éxito en la estrategia, hasta la segunda vuelta.
Al voto radical porteño clásico, Lousteau ya lo cuenta adentro de la bolsa que arma para la elección, también a quienes siguieron a Graciela Ocaña. No hay razón para pensar en dispersión en ese sentido, dentro de un combo que recién comienza a armarse de nuevo.

