11 de diciembre 2009 - 00:00

Lugo cede a Chávez puerto en Zárate. ¿Acepta la Argentina?

Habría cambios en la carta náutica del Mercosur. Después de tantos revoloteos para integrarse al bloque y sin que los Congresos de Paraguay y Brasil le hayan dado aún la venia de admisión a Venezuela, finalmente Hugo Chávez encontró una manera fluida para hacer -literalmente- su desembarco en la región: por las dependencias de Petropar en Puerto Zárate, ubicadas en la costa argentina, en el km 171 de la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Mediante la entrega de Zárate como parte de pago de la deuda que Petropar tiene con la venezolana PDVSA (estimada en u$s 308 millones), el Gobierno de Fernando Lugo abriría la compuerta para que la petrolera de Chávez tenga una base de operaciones en la Hidrovía, por donde transitan dos tercios del comercio de hidrocarburos, granos y mineral de hierro entre la Argentina, Paraguay, Bolivia, el sudoeste de Brasil y el Atlántico.

Las conversaciones para la cesión de Puerto Zárate «están avanzadas, aunque todavía no existe un precontrato», dice Francisco Rivas, ministro de Industria y Comercio de Paraguay. En diálogo telefónico con Ámbito Financiero, Rivas, bajo cuya égida está Petropar, señaló que los términos finales del pago de la deuda y la posible venta del puerto recaen en el presidente Lugo, que viene de definir el tema con su par venezolano en Montevideo. «Zárate puede ir para PDVSA como puede ser cedido a cualquier otro que traiga alguna posibilidad interesante en beneficio de Paraguay», declara Rivas.

La posible cesión vendría con bemoles. Es que las tierras fueron otorgadas por la Argentina al Estado paraguayo y su petrolera mediante un acuerdo internacional. Con lo cual, «para que sea viable la venta, debería existir previamente una conformidad argentina», nos advierte el ex vicecanciller Andrés Cisneros.

Ante la consulta de este diario, Fernando Villalba, ex ministro de Industria de Paraguay y actual CEO de la naviera Fluviomar-Conosur, dice que la eventual cesión sería una «decisión política del Gobierno paraguayo» y hace una distinción: «A principios de los 90, durante las presidencias de Carlos Menem y Andrés Rodríguez, el Estado argentino cedió al paraguayo un predio que incluía tanques de almacenamiento para que su petrolera de bandera pudiera operar», pero luego, «Petropar adquirió terrenos linderos, aptos para la construcción de un puerto y tanques, que evitaría los costos y riesgos del sistema de alije actual». Es en estos terrenos donde, según Villalba, Petropar podría construir tanques a medida para PDVSA.

Aunque el traspaso de propiedad en Puerto Zárate no viene solo. Por el Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas (2004), hoy Venezuela provee el 80% del gasoil que consume Paraguay. A su vez, el país guaraní tiene el compromiso de «facilitar la construcción de infraestructura, logística y transporte para hidrocarburos de PDVSA y Petropar» en la Hidrovía, aclara Francisco Villalba, titular de la naviera argentino-paraguaya Fluviomar-Conosur. Su compañía viene de fusionarse en agosto con Albanave (la división naval de PDVSA).

Fluvialba, la nueva naviera, apunta a quedarse con todo el transporte de hidrocarburos, minerales y granos que transita la Hidrovía. Tiene la bendición no sólo del presidente Lugo -previsible- sino también de Cristina de Kirchner y de Chávez. Tanto que el miércoles los presidentes Chávez y Cristina visitaron en Dock Sud los astilleros argentinos Tandanor, la firma que administrará la construcción de 50 barcazas, 10 remolcadores y 5 buques de alije para transporte de hidrocarburos de la flamante Fluvialba.

Los que saben del tema traducen que la llegada de Fluvialba dejaría fuera de ruta a otras compañías que navegan la Hidrovía. Como Horamar, de los hermanos Carlos, Claudio y Horacio López, que también apostaban a manejar el transporte de hidrocarburos por la Hidrovía, tras la adquisición de parte de la flota de Esso y, por estos días, la de la holandesa Shell, junto con sus contratos de transporte fluvial para la próxima década. Pero el acuerdo político-comercial entre los gobiernos de Paraguay y Venezuela, con anuencia argentina, tanto para Puerto Zárate como para Fluvialba, habrían redefinido los flujos futuros de la Hidrovía, la autopista fluvial del Mercosur.

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