Brasilia - Dos tribunales tienen en sus manos el destino de Luiz Inácio Lula da Silva, uno que puede enviarlo rápidamente a la cárcel y otro que puede evitarle por un buen tiempo ese riesgo.
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El próximo lunes 26, la corte de apelaciones de Porto Alegre (TRF4) dará a conocer su veredicto sobre los últimos recursos presentados por la defensa contra una sentencia a 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero.
Si los tres jueces de esa corte rechazaran los cuestionamientos, el expresidente de Brasil (2003-2010) podría ser detenido inmediatamente después de la publicación del fallo, ese mismo día o al siguiente. Una confirmación de la pena es ampliamente esperada por los observadores.
Sin embargo, el Supremo Tribunal Federal (STF) podría concederle hoy un hábeas corpus preventivo para mantener la libertad hasta el fin de todas las apelaciones posibles, un proceso que podría llevar varios meses o años.
Jurisprudencia en vigor del STF avala el cumplimiento de las penas de prisión tras fallo de segunda instancia, pero constitucionalistas dicen que eso viola la Constitución y presionaron con fuerza sobre el alto tribunal para que la cuestión se reabra.
La audiencia fue anunciada ayer sorpresivamente por la presidenta del Supremo, Cármen Lúcia, quien rechazaba tratar el tema pero fue presionada por varios de los once ministros de la corte.
Mientras corre peligro de prisión y de que su candidatura sea invalidada, Lula realiza una gira proselitista por el sur de Brasil.
El fundador del Partido de los Trabajadores fue hallado culpable de haber recibido un departamento de lujo en el balneario paulista de Guarujá a cambio de favorecer contratos de la constructora OAS en Petrobras.
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