28 de agosto 2009 - 00:00

Lula, con doble premisa: calmar a Chávez y evitar contraataque de Colombia

Luiz Inácio Lula da Silva, Álvaro Uribe y Hugo Chávez, protagonistas hoy de la cumbre en el Llao Llao.
Luiz Inácio Lula da Silva, Álvaro Uribe y Hugo Chávez, protagonistas hoy de la cumbre en el Llao Llao.
Poco antes de partir hacia Bariloche, Luiz Inácio Lula da Silva llamó ayer por teléfono a su par venezolano, Hugo Chávez, para intentar moderarlo de cara a la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que se inicia hoy. Hay riesgo de choque. Mientras el venezolano trató -bastante solo- de enardecer el ambiente en los últimos días, el Gobierno de Álvaro Uribe dejó saber que no se sentará en un improvisado «banquillo de acusados» en el hotel Llao Llao y que guarda la posibilidad de contraatacar, no sólo contra el Ejecutivo venezolano, sino también contra el brasileño.

El contacto representó «un intento de reducir la tensión entre Venezuela y Colombia», generada por la decisión de Bogotá de compartir con Estados Unidos al menos siete de sus bases militares, según fuentes del Gobierno brasileño. Lula le dijo a Chávez que la cumbre de Bariloche representa «una oportunidad para fortalecer la integración de la región y debatir temas relativos a la seguridad del continente».

Las mismas fuentes informaron que Lula decidió desayunar con Chávez hoy en Bariloche, antes de la apertura oficial de la cumbre, con el objetivo de «acercar las posiciones de Brasil y Venezuela y evitar que la reunión se convierta en escenario de debate y aumento de las tensiones entre los países».

A su vez, en Bogotá indican que hay buena disposición al diálogo, pero «Colombia no va con la intención de sentarse en la silla de los acusados», según indicó una fuente del entorno más cercano a Uribe, que pidió el anonimato.

Con amplia experiencia en políticas de defensa, la voz dijo que Colombia pedirá «reflexiones profundas sobre temas de su entera preocupación», como las compras de armas por parte de otras naciones. Tres pueden ser los aludidos. Uno de ellos, Chile, no representa una hipótesis de conflicto para Colombia. Los otros dos son Brasil -que negocia un acuerdo con Francia- y Venezuela -que selló pactos con Rusia e Irán-. Ello acaso explique el intento de Lula de calmar a Chávez y, a la vez, acordar una postura conjunta.

Una de las preguntas que Colombia se hace es «¿con qué objetivo se está armando (Venezuela)?», señaló la fuente, que agregó que para el Gobierno colombiano no es consecuente que países que rechazan el narcotráfico y el terrorismo se preocupen por un acuerdo que busca combatir esos males.

La versión es coincidente con recientes declaraciones del canciller colombiano, Jaime Bermúdez, en el sentido de que su país «no va a consultar nada» con los mandatarios de la UNASUR sobre el acuerdo de cooperación con Estados Unidos.

«Eso ya está hecho. La negociación se cerró. Pero queremos discutir allí otros temas de interés regional», dijo.

Bermúdez pidió que la reunión sea pública y «se transmita en directo por televisión» para que «la opinión pública conozca directamente la posición de los presidentes».

Poco antes de partir hacia Bariloche, Uribe dijo que la construcción de la integración regional en la UNASUR debe hacerse «dentro de la diversidad», pero respetando la democracia y las libertades.

En la línea pirómana, el líder cubano, Fidel Castro, afirmó ayer que con el acuerdo Estados Unidos busca «liquidar» el proceso revolucionario que encarna Chávez y tener a América Latina a su alcance militar «en cuestión de horas».

Analistas estimaron que Uribe hace uso de una estrategia de contraataque para repeler las intenciones de Hugo Chávez de promover su aislamiento en la región. «Uribe no tiene alternativa: no puede dejarse poner en el banquillo de los acusados y apuesta a neutralizar una condena de UNASUR, pero se equivoca al pretender que los países de ese bloque vayan a condenar a Chávez. Quien está aislado en la región es él», señaló el internacionalista Fernando Giraldo.

Decano de Ciencia Política de la privada Escuela de Administración de Negocios, EAN, Giraldo recordó que Chávez compró las deudas externas de varios países de la UNASUR y que por ello es de ilusos pensar que éstos vayan a pronunciarse en contra de Chávez. «Esto es de realismo político», enfatizó.

«Uribe está pagando el error de haber firmado en secreto el acuerdo con Estados Unidos. Ahora, debe saber manejar con tacto la situación porque si se rompe la unidad en la UNASUR, gobiernos como los de Lula en Brasil o Michelle Bachelet en Chile lo culparán a él y no a Chávez, y tomarán represalias», enfatizó.

Cristina de Kirchner llegó anoche a la ciudad patagónica, blindada para la ocasión. El primero en arribar fue el uruguayo Tabaré Vázquez, y más tarde lo hicieron el ecuatoriano Rafael Correa, la chilena Michelle Bachelet y el peruano Alan García.

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