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Lula formalizó su candidatura pero ya prepara transfusión de carisma para su delfín Haddad
• SE CREE QUE LA JUSTICIA ELECTORAL LO INHABILITARÁ POR ESTAR CONDENADO
El Partido de los Trabajadores sueña con que una indicación del expresidente le permita al exalcalde de San Pablo meterse en el balotaje. Se vota el 7 de octubre.

Con todo, el obstáculo legal abre una posibilidad. "Su candidatura tiene un sentido simbólico, ya sea para mantener la coherencia de la narrativa del golpe que empezó tras la interrupción del mandato de Dilma Rousseff o para garantizar la transferencia de votos a su vice, Haddad. Internamente el PT ya sabe que Haddad va a ser el candidato oficial", agregó.
Las transfusiones de carisma siempre son operaciones complejas, sobre todo cuando Haddad registra una bajísima intención de voto propia, pero el líder de la izquierda brasileña demostró saber realizarlas en 2010, cuando se hizo suceder por Dilma.
"Lula probó ser un político con gran capacidad de movilización popular, pero no nos olvidemos que el contexto en el que logró hacer elegir a Dilma era muy particular y él tenía más de 80% de aprobación. Hoy, el país se encuentra polarizado y Lula tiene algo así como un 33% de la intención de voto", explicó Casarões.
Para el analista de la FGV, "hoy es imposible afirmarlo, pero si Lula lograr la transferencia de, digamos, la mitad de esos electores (que están dispuestos a votarlo), eso podría ser suficiente para llevar a Haddad a la segunda vuelta".
El mejor escenario para el PT, concretamente si llega debilitado por la salida de Lula de la cancha, sería, claro, llegar al segundo turno y que el rival sea el ultraderechista Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas pero con un nivel de rechazo elevado.
La extrema fragmentación del tablero preelectoral hace posible pensar casi cualquier alquimia incluso cuando faltan menos de dos meses para la primera vuelta.
En ese contexto, hasta Bolsonaro tiene chances, aunque meta miedo con sus expresiones racistas, misóginas, homofóbicas y de defensa de la dictadura y las torturas.
"Lamentablemente tiene posibilidades. Aunque las motivaciones de los electores de Bolsonaro sean comprensibles, ante un escenario de desconfianza en las instituciones, rechazo a la corrupción y regreso de la pobreza, algunas de sus propuestas son claramente antidemocráticas. Para muchos, Bolsonaro es alguien que va a luchar contra la 'dictadura de lo políticamente correcto' y va fortalecer el rol del ciudadano común. A despecho de su radicalidad, él tiene cerca de 20% de la intención de voto, lo que puede ser suficiente para llevarlo a la segunda vuelta", dijo Casarões.
Para Creomar de Souza, en tanto, la palabra dominante es "incertidumbre". "Bolsonaro sigue aislado de apoyos en el establishment político y (por no contar con muchos minutos para hacer propaganda en TV) su campaña va a ser muy dependiente de Internet y de las donaciones de individuos", dijo.
"Creo que en este mes y en septiembre hay que seguir algunos elementos fundamentales. Primero, si Bolsonaro mantiene su intención de voto actual. Segundo, si el candidato del PT desarrolla hace un buen papel. Y tercero, si (el exgobernador de San Pablo, el conservador) Geraldo Alckmin (quien marcha con un 6% de los apoyos) levanta vuelo", anticipó el analista brasiliense.


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