Lula se declaró ante un juez “víctima de una masacre política” y anticipó su candidatura

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“Voy a matarlos de rabia” con las encuestas, prometió desafiante. Se lo investiga en otras cuatro causas por supuesta corrupción.

Brasilia - El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva se presentó ayer por primera vez ante un juez en la causa que se le sigue por obstrucción a la justicia en el escándalo de Petrobras y, además de alegar su inocencia, se declaró víctima de una persecución política.

Lula prestó declaración ante el juez Ricardo Leite, del Décimo Tribunal Penal de Brasilia, quien en julio del año pasado había aceptado los cargos sobre un supuesto intento de soborno a un exdirector de la petrolera estatal para comprar su silencio y evitar que colaborara con la investigación "Lava Jato".

Una treintena de seguidores del exmandatario se reunió a las puertas del tribunal y lo aclamó como candidato para las elecciones de octubre del año que viene.

El líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) evitó el contacto con los periodistas, pero parte de su declaración fue difundida por el propio tribunal y reforzó el tono político que aquel le ha dado a su defensa, tanto en esta como en las otras cuatro causas en que responde por presunta corrupción, tres de ellas también asociadas a Petrobras.

"Hace tres años que soy víctima casi de una masacre", declaró Lula, quien insinuó que el inicio de la "persecución" en su contra coincidió con el del operación "Lava Jato" (lavadero de autos), que investiga desde marzo de 2014 la red de corrupción que operó en Petrobras.

Lula, de 71 años, llevó el asunto al plano personal, al plantearle al magistrado algunas de las "incomodidades" que supone su situación. "¿Usted sabe lo que es despertarse todos los días con la prensa en la puerta de su casa porque dicen que lo llevarán preso?", se quejó.

También descalificó las acusaciones, que fueron formuladas sobre la base de un testimonio dado por el exsenador del PT Delcídio Amaral, detenido por su participación en la trama de Petrobras.

Según Amaral, Lula le pidió evitar que el exdirector de Petrobras Nestor Cerveró, también detenido por el caso, aceptara confesar lo que sabía a cambio de una reducción de su pena.

En su declaración, el antiguo jefe del oficialismo en el Senado durante la gestión de Rousseff dijo que Lula le encargó pagar 250.000 reales (79.000 dólares al cambio actual) para "comprar el silencio" de Cerveró.

Asimismo, sostuvo que el plan de soborno incluía facilitarle a Cerveró una "fuga" a través de Paraguay y rumbo a algún país de Europa.

"No conozco a Cerveró. Sólo supe de él cuando fue famoso" tras su detención por las corruptelas en Petrobras, aseguró Lula, quien dijo que "si alguien hablaba con Cerveró era Delcídio (Amaral), que era su amigo". "Delcídio faltó a la verdad en ese proceso", añadió.

Lula incluso blandió su posible candidatura presidencial para reforzar su tesis de la "persecución política", que tendría como principal objetivo evitar que vuelva al poder.

"Voy a matarlos de rabia", aseguró el expresidente, quien recordó que "en todas las encuestas" marcha en el primer lugar entre los favoritos para las elecciones de 2018 con una intención de voto del 30%. Su problema es, con todo, el elevado nivel de rechazo que le generaron los escándalos, lo que lo complica para una eventual segunda vuelta.

Lula tiene pendiente todavía declarar en otros cuatro casos en que es acusado de corrupción. Tres de ellos están directamente asociados al escándalo en la petrolera y en el cuarto está imputado por "tráfico de influencias".

Ese asunto se refiere la compra de 36 cazabombarderos de la firma sueca Saab para la Fuerza Aérea Brasileña, en una licitación en que también competían la francesa Dassault y la estadounidense Boeing.

Según la acusación, Lula usó su influencia en el Gobierno de la entonces presidenta Rousseff para favorecer a la compañía sueca, que obtuvo en 2014 un contrato por unos 5.400 millones de dólares.

La comparecencia del líder de la izquierda ante el juez de Brasilia se dio en un clima político enrarecido, con el telón de fondo de un inminente pedido de investigaciones contra decenas de ministros y legisladores mencionados en las confesiones de 78 exejecutivos de la constructora Odebrecht.

Agencias EFE, AFP y Reuters,

y Ámbito Financiero

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