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Lula se declaró ante un juez “víctima de una masacre política” y anticipó su candidatura
“Voy a matarlos de rabia” con las encuestas, prometió desafiante. Se lo investiga en otras cuatro causas por supuesta corrupción.
ASPIRACIONES. Luiz Inácio Lula da Silva insistió ayer en que será candidato presidencial en los próximos comicios.
También descalificó las acusaciones, que fueron formuladas sobre la base de un testimonio dado por el exsenador del PT Delcídio Amaral, detenido por su participación en la trama de Petrobras.
Según Amaral, Lula le pidió evitar que el exdirector de Petrobras Nestor Cerveró, también detenido por el caso, aceptara confesar lo que sabía a cambio de una reducción de su pena.
En su declaración, el antiguo jefe del oficialismo en el Senado durante la gestión de Rousseff dijo que Lula le encargó pagar 250.000 reales (79.000 dólares al cambio actual) para "comprar el silencio" de Cerveró.
Asimismo, sostuvo que el plan de soborno incluía facilitarle a Cerveró una "fuga" a través de Paraguay y rumbo a algún país de Europa.
"No conozco a Cerveró. Sólo supe de él cuando fue famoso" tras su detención por las corruptelas en Petrobras, aseguró Lula, quien dijo que "si alguien hablaba con Cerveró era Delcídio (Amaral), que era su amigo". "Delcídio faltó a la verdad en ese proceso", añadió.
Lula incluso blandió su posible candidatura presidencial para reforzar su tesis de la "persecución política", que tendría como principal objetivo evitar que vuelva al poder.
"Voy a matarlos de rabia", aseguró el expresidente, quien recordó que "en todas las encuestas" marcha en el primer lugar entre los favoritos para las elecciones de 2018 con una intención de voto del 30%. Su problema es, con todo, el elevado nivel de rechazo que le generaron los escándalos, lo que lo complica para una eventual segunda vuelta.
Lula tiene pendiente todavía declarar en otros cuatro casos en que es acusado de corrupción. Tres de ellos están directamente asociados al escándalo en la petrolera y en el cuarto está imputado por "tráfico de influencias".
Ese asunto se refiere la compra de 36 cazabombarderos de la firma sueca Saab para la Fuerza Aérea Brasileña, en una licitación en que también competían la francesa Dassault y la estadounidense Boeing.
Según la acusación, Lula usó su influencia en el Gobierno de la entonces presidenta Rousseff para favorecer a la compañía sueca, que obtuvo en 2014 un contrato por unos 5.400 millones de dólares.
La comparecencia del líder de la izquierda ante el juez de Brasilia se dio en un clima político enrarecido, con el telón de fondo de un inminente pedido de investigaciones contra decenas de ministros y legisladores mencionados en las confesiones de 78 exejecutivos de la constructora Odebrecht.
| Agencias EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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