Mauricio Macri y Felipe Solá volverán a negociar hoy espacios en las listas legislativas con la provincia de Buenos Aires como principal escenario de su interna personal para los comicios presidenciales de 2011. El jefe de Gobierno porteño reclama una depuración de figuras duhaldistas en el entorno del ex gobernador como requisito ineludible para desembarcar junto a Gabriela Michetti en la campaña bonaerense.
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Pero la ingeniería política del acuerdo que plantea Solá tampoco es sencilla. El ex gobernador pretende encerrar al jefe de Gobierno porteño dentro de los límites de la Capital Federal para posicionarse como el heredero del peronismo a nivel nacional y confluir así en un acuerdo con Carlos Reutemann que margina al macrismo a un segundo plano en las elecciones presidenciales de 2011.
Macri volvió anoche de Punta del Este y, aunque no había ningún encuentro agendado, podría reunirse con Solá y De Narváez. El último contacto se produjo el Viernes Santo a nivel de operadores del PJ disidente y PRO. A cambio de un tercio de los lugares en la boleta de la provincia de Buenos Aires, el peronismo antikirchnerista le reclama al macrismo al menos dos lugares en la lista de candidatos a diputados en la Capital Federal y tres postulantes para la Legislatura porteña. Por ahora, el único nombre seguro era Julio Balbi, secretario privado de Solá en la gobernación.
«Felipe y Mauricio quieren ser presidentes. Por eso el peronismo disidente quiere arrinconar a Macri en la Capital Federal para que la elección bonaerense no lo posicione para 2011», explicó ayer un estratega del PJ disidente en el conurbano. Sin diálogo directo, Solá le exigió a Macri que cruce los límites de la General Paz junto a Gabriela Michetti para reforzar la campaña bonaerense de la fórmula que integra junto a De Narváez.
«La chicana de Solá es exigirle a Macri que vaya con Michetti al conurbano sabiendo que Macri le escapa a la foto con duhaldistas como (Eduardo) Amadeo, (Alfredo) Atanasof y (Osvaldo) Mércuri», graficó un interlocutor del macrismo con el PJ disidente. Por eso el PRO reforzó su campaña en territorio bonaerense con un acto que se realizará el sábado 18, en Malvinas Argentinas. Macri y Michetti se mostrarán juntos en su primera aparición bonaerense pero sin Solá, su competidor directo en la carrera presidencial a 2011. El alcalde porteño todavía no logra digerir la presencia inconsulta de Mércuri, Atanasof y Amadeo custodiando a Solá en el hotel Intercontinental el día que debutó su acuerdo con el ex gobernador peronista y con De Narváez. Mucho menos la posibilidad de que alguno de ellos sea candidato en una boleta bonaerense donde aparezca la sigla PRO.
Ahora Solá-De Narváez buscan confluir con Reutemann, a quien ya fueron a abrazar ante la prensa en el recinto del Senado, para liderar el poskirchnerismo tras las elecciones legislativas del 28 de junio. Para eso, el dúo peronista necesita sacarse de encima a Macri, otro presidenciable codiciado por barones del peronismo díscolo, como el misionero Ramón Puerta y el salteño Juan Carlos Romero. Frente a esa ofensiva de sus socios PJ, Macri no tuvo más remedio que reflotar los residuos políticos de su primo Jorge, quien se había quedado sin el control del macrismo bonaerense por decisión del jefe de Gobierno porteño.
«El lunes se sabrá si seguimos juntos o no. Faltan 18 días para cerrar las alianzas y eso es muy poco», sostuvo Solá, al dejar en claro que su intención es resolver la situación de la alianza lo antes posible. El ex mandatario bonaerense tampoco admite la posibilidad de que se desactive la candidatura de Michetti, actual vicejefa porteña en la Capital Federal, como gesto PRO para diferenciarse del caso de Daniel Scioli en Buenos Aires. Solá quiere a Michetti para hacer campaña en el conurbano ante el inminente lanzamiento electoral de Néstor Kirchner en ese distrito.
El miércoles pasado, en las oficinas de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se realizó la primera reunión de la Mesa de Coordinación Unión-PRO. Este cuerpo colegiado estaba paralizado desde que el combo De Narváez-Solá lanzó su candidatura de manera unilateral, con Macri jugando al golf en Mar del Plata. Los peronistas no aceptaban al apoderado macrista José Torello como interlocutor para negociar el armado de listas. Pero esa resistencia se quebró y Torello pudo sentarse con Atanasof, en representación de De Narváez, y Jorge Sarghini, en nombre de Solá.
En ese cónclave se avanzó en la ingeniería electoral de la Segunda, Cuarta, Quinta, Sexta y Octava secciones electorales, donde se reflotó el acuerdo que disponía un tercio de los lugares para cada fuerza política y todo se resolvió por consenso. Quedan pendientes aún la Primera y la Tercera sección. El reparto de cargos, admiten de uno y otro bando, no es un obstáculo para cerrar un acuerdo. Pero 2011, y la sombra de Eduardo Duhalde, podrían complicar las negociaciones.
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