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Macri arma la transversalidad del PRO, en carrera a 2013
Mauricio Macri, Gabriela Michetti
A la vez, el reelecto jefe de Gobierno porteño, intenta mantener la paz de una interna que por el momento no hace llegar el agua al río, pero que se agita con miras a los próximos cuatro años de su mandato, lapso en el que se propone construir su candidatura a presidente para la instancia que viene. Esa puja subterránea dentro del PRO la tienden diferentes grupos. Por un lado, el llamado «macrismo puro» que se presentó en sociedad despojado de simbolismos políticos tradicionales, pero que se nutrió de expatriados o desencantados de sus orígenes partidarios. De un lado el peronismo, en su imagen más visible con vínculos con Eduardo Duhalde, que supo aportarle en su primera aventura electoral. De otro, el radicalismo PRO donde domina el empresario del juego Daniel Angelici.
En la estrategia, Macri ha decidido que los ex UCR tomen a su cargo el área judicial, un reparto complejo, que significará -si se concreta en la práctica- que puestos clave referidos a los tribunales -el cargo de procurador, la silla que le corresponde al PRO en el Consejo de la Magistratura, la comisión de Justicia, la subsecretaría del área, entre otros-estén a disposición de ese sector. Una muestra es el reemplazo del actual procurador porteño, Ramiro Monner Sanz, cuyo alejamiento obedecería a ese reparto interno, no a su desempeño. Otra movida de los radicales PRO, promueve al actual secretario Legal y técnico, Pablo Clusellas al puesto de abogado del Gobierno, aunque se trata de un macrista puro, uno de los preferidos de Macri, su excompañero de banco en las horas escolares.
Para el peronismo no tendrá menor gesto el jefe porteño. El Ministerio de Gobierno -si finalmente lo crea- que estará destinado a las relaciones políticas entre distritos, donde el Gobierno nacional será prioridad, tendrá la alternativa de urdir acercamientos que sumen para la carrera presidencial de Macri. Los que recalarán allí, (el exministro de Daniel Scioli, Emilio Monzó y entre otros el legislador peronista Álvaro González) armarían una salita de auxilio que atendería al arco peronista anti-K lastimado por resultados electorales magros, como los de agosto pasado.
Habrá que ver también, si Macri corona al titular de la bancada PRO en la Legislatura porteña, Cristian Ritondo como vicepresidente primero de esa casa, el cargo máximo que pueda tenerse allí, como premio al ala PJ del PRO.
En la movida, el michettismo hace esfuerzos por sobrevivir y cree que recuperará oxígeno, también elecciones próximas, si el crecimiento que pudiera tener la vicejefa electa, María Eugenia Vidal no opacara las chances de «Gaby». Ni qué hablar de las cartas de intención que ya hizo públicas la porción de la tropa de Elisa Carrió, que responde a la diputada Patricia Bullrich. El macrismo apunta a más, y el avance sobre la Coalición Cívica se comenzará a mostrar, por ejemplo, en beneficios de cargos (ver nota aparte), con contrapartida de cortesía en voto conjunto.
En el medio se dan los alineamientos internos, ya un clásico del macrismo, donde el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta domina en sus esfuerzos por tener un protagónico en futuros comicios.
De esa manera el PRO comenzó a forjar su propia transversalidad con movimientos suaves por ahora entre las porciones, sin que eso signifique que genere sus propios heridos, si el propio Macri no lograra compensar, en el libro de pases que ha abierto en el Gobierno, a cada tribu.


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