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Macri, en la final para su vice
Gabriela Michetti
El fin de semana estuvo plagado de cruces y campañas de cada uno de los dos interesados en lograr la candidatura a vice. Marcos Peña se preocupó por asentar en la conciencia colectiva del PRO que está en condiciones de quedarse con una candidatura que, alardean algunos en el gabinete porteño, casi depende de su propia decisión, ya que si presiona el propio Macri no se le negará. Extraño camino para convencer al jefe de Gobierno porteño.
Semejante despliegue de fuerza tuvo enfrente toda la movilización de Gabriela Michetti. Macri ya admite que sólo ellos dos están en carrera y los diferencian casi los mismos argumentos que en la PASO porteña dividían a Michetti de Rodríguez Larreta: conocimiento general del candidato contra experiencia en la gestión.
La senadora del PRO se sumó, después de la derrota en las PASO porteñas a manos de Horacio Rodríguez Larreta y un breve exilio en Chile, a la campaña del macrismo como si en eso le fuera la vida.
Primero se subió a la campaña porteña de Rodríguez Larreta, haciendo gala de una obediencia partidaria extrema. La semana pasada viajó a Tierra del Fuego para apoyar al candidato a intendente por el PRO en Ushuaia, Héctor "Tito" Stefani, y con Federico Sciurano, el radical que va en la provincia en acuerdo con el PRO y massistas. De ahí siguió la campaña en Tolhuin y Río Grande.
Un día antes, el miércoles, había estado cerrando campaña con Miguel del Sel con una timbreada por Santa Fe.
Macri viene agredeciéndole esos gestos de campaña a Michetti desde hace tiempo; de hecho, en privado lo ha comentado entre los suyos hasta con emotividad.
Todo el michettismo se trasladó ayer a Santa Fe en un anticipo de la puesta en escena que se preparaba. Está claro que el PRO en pleno fue a esa provincia para seguir de cerca el final de una elección que el macrismo toma como el principio oficial de la temporada de elecciones que se irán escalonando hacia la presidencial.
A 6 días del cierre de listas, la vidriera de Santa Fe era la foto más importante que le quedaba y de ahí que el michettismo dijo presente sin excepciones.
Macri voló a la provincia y Michetti hizo el viaje en auto, pero en el búnker santafesino del PRO se anunciaba la presencia conjunta, como si se tratara de un binomio consumado.
Fue el efecto que quiso dar el michettismo, que, desde el viernes, presionó para que la foto de Santa Fe se convirtiera en definitiva.
La estrategia de esa presentación en medio de los festejos programados en la provincia se diluyó durante la tarde al ritmo que se demoraba la definición de la tendencia definitiva en la elección a gobernador santafesina.
De todas formas, la peregrinación a Santa Fe dio sus frutos desde la tarde. Macri llegó a la provincia, se instaló en el hotel Los Silos y rápidamente se supo que Michetti estaba junto a él.

