11 de febrero 2009 - 00:00

Macri lanza el pacto bonaerense mirando a las presidenciales

Jorge Macri y Felipe Solá compartieron ayer un acto en Mar del Plata. Hoy, Mauricio Macri recibirá al ex gobernador bonaerense y al diputado Francisco de Narváez.
Jorge Macri y Felipe Solá compartieron ayer un acto en Mar del Plata. Hoy, Mauricio Macri recibirá al ex gobernador bonaerense y al diputado Francisco de Narváez.
Mauricio Macri saltará hoy los límites de la avenida General Paz y se mostrará por primera vez en su mandato como un cacique político nacional. Pero su convocatoria a los peronistas Felipe Solá y Francisco de Narváez trae otro riesgo intrínsecamente implícito: el jefe de Gobierno porteño discutirá un principio de programa con las dos principales espadas de Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires.
Desde PRO aseguran que no hay riesgo de una fusión macrista duhaldista. Es más, celebraban ayer como una victoria que sea ahora el jefe de Gobierno porteño el gran elector en el principal distrito electoral del país en reemplazo del ex presidente bonaerense. «Esta reunión muestra que la vocación de PRO ya no es sólo local. Y en cuanto a la figura de Duhalde, ahora queda claro que es Mauricio (Macri) el encargado del armado político», se entusiasmó ayer el macrista Esteban Bullrich, uno de los negociadores del encuentro de esta tarde a
las 16 en el Hotel Intercontinental.
Más allá del orden en el que De Narváez y Solá estamparan sus nombres en la boleta electoral para las elecciones legislativas de octubre, o de la letra chica del documento «Programa de Consenso» que De Narváez llevará al encuentro, lo concreto es que Macri se mostrará por primera vez como un líder nacional con proyección 2011. La irrupción del peronista Carlos Reutemann en la grilla de candidatos presidenciales, un moderado que eclipsa el espacio de centro que el alcalde porteño busca liderar, y el armado bonaerense UCR-Coalición
Cívica-Cobismo, actuaron como catalizadores para que el cincuentón Macri comenzara a prepararse para la pelea 2011.
Convocante
No es un dato menor que haya sido el mismísimo Macri el encargado de convocar el encuentro que incluye a Solá, otro peronista díscolo que sueña con ser presidente. El jefe de Gobierno porteño ya quiere posicionarse aun a costa de tener que sentarse con las principales espadas del duhaldismo en la provincia de Buenos Aires. Ayer, por la mañana, el jefe de Gobierno porteño recibió a su primo Jorge, el jefe del macrismo bonaerense, para explicarle que no podría estar presente en la cumbre del Intercontinental. Más allá de que De Narváez lo veta como interlocutor, Macri explicó que quería ponerse al frente del armado de una fuerza nacional. La decisión de competir en provincias como Catamarca, con la candidatura del joven Gastón del Pino, demuestran la vocación inequívoca de convertir a PRO en un partido con aspiraciones mayores. El plan se completa con una batería de viajes de Macri al interior del país para apoyar a sus candidatos para las elecciones legislativas de octubre. En Santa Fe, por ejemplo, el macrismo tiene como principal referente a Marcelo Muniagurria, ex vicegobernador de Reutemann.
De Narváez tuvo ayer a todos sus equipos técnicos ultimando los detalles de un borrador de programa de gobierno para la provincia de Buenos Aires con eje en la lucha contra la pobreza y la inseguridad. Le entregará una copia a Macri y otra a Solá para volver a reunirse y presentar en sociedad una versión final antes de rubricar el acuerdo electoral con el que esperan darle batalla al kirchnerismo. Macri, al igual que Reutemann y Kirchner, piensa que no hay 2011 sin 2009. Una obviedad cronológica de la dirigencia política argentina.
Ayer, De Narváez reiteró su pedido de celebrar internas abiertas para elegir al primer candidato de este colectivo macro-peronista, algo imposible según la ley electoral. Macri reiteró que el armado excluye a Duhalde, y Solá consideró importante que el frente se extienda más allá de 2009.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, calificó al eje Macri-Solá-De Narváez como «una unión transitoria de intereses».Y minimizó así el alcance del posible acuerdo electoral del macrismo con el peronismo anti-K con miras a las elecciones legislativas bonaerenses de octubre.

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