18 de marzo 2011 - 00:35

Macri no le teme a un Colón cerrado un año

• Dijo en parís que prefiere eso a ceder, para que haya «cien años de excelencia»

Mauricio  Macri posa ayer en el Salon du Livre de París con Jack Lang, famoso exministro de Cultura francés de los tiempos de François Mitterrand.
Mauricio Macri posa ayer en el Salon du Livre de París con Jack Lang, famoso exministro de Cultura francés de los tiempos de François Mitterrand.
París (enviado especial) - «Si es necesario, no habrá temporada en el Colón este año, pero continuar en el camino en el que estamos nos asegurará que haya cien temporadas excelentes a partir del año próximo. No cederemos con los que quieren ver cerrado el Colón». Con esta definición tajante respondió aquí Mauricio Macri a la pregunta sobre el callejón sin salida al que parece haber llegado el Teatro Colón a días apenas del comienzo de su temporada 2011.

Fue el único momento de la conversación en la que se puso tenso, porque la nochecita parisiense de ayer tenía todo a su favor. Del brazo de Juliana Awada, llegó sonriente al Salon du Livre en la Porte de Versailles de París, y fue derecho al stand con el que Buenos Aires celebra este año su condición de «Ciudad del Libro 2011», que otorga la UNESCO, y recibió el besamanos de varios notorios de la cultura gala, entre ellos el ministro de Cultura, Frederic Mitterrand, y uno de sus antecesores, el célebre Jack Lang, quien lo había sido del expresidente (y tío del actual) François Mitterrand.

«Le acaba de dar la mano a un socialista de la cultura», le dice este diario a Macri, con el que compartió un extenso café interrumpido por las sucesivas llegadas de los notorios franceses.

Mauricio Macri: Jack Lang fue un excelente ministro, y un modelo de lo que es el socialismo cuando funciona de manera inteligente, racional. El modelo del socialismo francés, o el español. O el socialismo chileno sin ir más lejos. Modelos que están a años luz de lo que también a veces se llama socialismo y no es otra cosa que destrucción.

Periodista: Por lo que se ve en este stand, el perfil de los escritores que han venido no coincide demasiado con el de Fráncfort...

M.M.:
Es una pena que la Ciudad no haya participado de la Feria del Libro de Fráncfort de la manera que se hubiera merecido. Nosotros ofrecimos hacerlo, pero no fuimos escuchados. Nuestro criterio al elegir los autores que vinieron a París no fue ideológico sino que la matriz que nos guió fue siempre la calidad, la representatividad.

P.: ¿Cree usted que hay muchos escritores representativos en la Argentina de hoy, como en otros años lo fueron Borges, Cortázar, Sabato o Mujica Láinez? Hasta eran tapa de las revistas de actualidad.

M.M.: Es cierto, no es lo mismo. Pero creo que todo ha cambiado hoy. La cultura digital está poniendo otros límites, otra forma de entender las cosas. Todo es más rápido, pero de todas formas la cultura está viva, y eso es muy positivo.

P.: ¿Cómo cree usted que afectan a la cultura los conflictos en la política?

M.M.:
Paradójicamente, creo que no hay mal que por bien no venga. Yo creo que en estos días se está viviendo una segunda revolución cultural, hay un dinamismo, una participación de la juventud en todos los órdenes artísticos como pocas veces se había visto antes en Buenos Aires. Lo que ocurre en el teatro, en la música, en la cantidad de escritores nuevos que aparecen...

P.: Yo me refería, por ejemplo, a enfrentamientos como los que se viven hoy entre los dos sindicatos del Teatro Colón, que ponen la temporada de un teatro recién reinaugurado al borde del caos.

M.M.:
La revolución cultural no será tal si no se respeta la ley. Los violadores de la ley no tendrán lugar en la cultura.

P.: Hubo un juez, sin embargo, que no consideró que se violara la ley.

M.M.:
Un juez en particular, sí, el doctor Scheibler, que hizo mucho daño. Nos vimos obligados a reincorporar a empleados que habían sido trasladados, volver atrás. Otros jueces no entendieron las cosas de la misma manera.

P.: Ahora bien, considerando que, como dicen algunos, la temporada del Colón podría naufragar si este conflicto persiste, ¿no sería preferible un mayor margen de negociación, o enfocar el conflicto desde otro ángulo, con el fin de preservar el normal funcionamiento del teatro?

M.M.: De ninguna manera. Nosotros no vamos a ceder en lo que consideramos que es justo, porque si no este conflicto no se acabará nunca. Yo prefiero, dolorosamente, que no haya temporada este año si es forzoso, pero a partir del próximo tener cien temporadas de excelencia, con el conflicto finalizado. No vamos a permitir más las mafias en el Colón. Les ha ocurrido a muchos otros directores anteriores, que cedían, y después al poco tiempo se repetían otras nuevas exigencias con el único fin de mantener el conflicto y el poder político encendido. Esto no empezó en nuestra gestión, viene enquistado desde hace años. A veces ponen como ejemplos óperas como la de Berlín, donde la gente que trabaja deja el alma y puede hasta pasar 20 horas en el teatro.

P.: ¿Cómo ve hoy la foto de octubre de este año?

M.M.:
Es todavía complicado hacerla, pero sin duda las únicas fuerzas que quedarán serán las del oficialismo y el PRO.

P.: Las encuestas, en general, no dan la lucha tan pareja. ¿Qué es lo que inclinaría a la gente más hacia su lado?

M.M.:
La alternativa es clara, aunque no siempre sea del todo visible. Día a día hay más inflación, más inseguridad, más decadencia en todos los órdenes, en el transporte público.

P.: ¿Catamarca no le pareció entonces un índice de octubre?

M.M.:
No, en absoluto. En Catamarca lo que hubo fue un rechazo a la perpetuación en el poder, a cerrar un ciclo. No a apoyar una política.

Entrevista de Marcelo Zapata

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