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Macri, sin perdón de Dios por aval a casamiento gay
Mauricio Macri, ayer, caminando por la vereda de la Catedral Metropolitana -frente al Palacio Municipal-, minutos antes de las dos de la tarde, para acudir a la entrevista que le concedió el cardenal Jorge Bergoglio.
Era previsible que Macri, quien solicitó la cita, no habría de convencer al arzobispo de lo atinado que cree ha sido permitir el matrimonio entre homosexuales. En esa estrategia por seducir el voto de la clase media progresista de la Ciudad, protagonista siempre del resultado de las urnas, el jefe porteño insistió con su postura a favor del casamiento gay. Será -si no surge aún ninguna traba- el primero de Latinoamérica y para eso los novios, que tienen turno para casarse la semana que viene en la Ciudad de Buenos Aires, ya se hicieron los análisis prenupciales de rigor.
Macri le explicó a Bergoglio algunas razones, pero el titular del Espiscopado no dudó en mantener firme la posición del catolicismo, sorprendiendo, inclusive, con rigor jurídico para retar al jefe porteño por su actitud, en tiempos en que no es bueno para Macri perder amigos, justo en plena crisis de Gobierno. Menos aún un aliado con el cual llegó a mantener un pacto sólido, por ejemplo, cuando hubo sintonía para desalojar a Aníbal Ibarra -otro ex mandatario que mantuvo permanentes enfrentamientos con la Iglesia Católica- del sillón mayor.
Comunicados
Macri se explayó y, como el arzobispo, difundió parte de esa conversación en un comunicado oficial. Allí, claro, el jefe porteño no expresó las otras razones, aquellas electorales y las políticas, donde le arrebata el kirchnerismo una bandera, ya que en el Congreso ha fracasado la sanción de la norma que modifica el Código Civil para permitir el casamiento entre personas del mismo sexo.
La oficina de prensa del Arzobispado explicó que la reunión se había realizado «a pedido del jefe de Gobierno» y que consistió en una «audiencia privada».
«Durante la reunión, el cardenal Bergoglio le reiteró que, al no apelar el fallo de la jueza en lo Contencioso Administrativo sobre el matrimonio de personas del mismo sexo, había faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley», aludiendo a la resolución de una magistrada del fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, quien ante un amparo contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires determinó que el Código Civil nacional es anticonstitucional en cuanto no permite que personas del mismo sexo puedan celebrar su matrimonio. Tras la medida, el Gobierno porteño anunció que no apelaría, aunque habría fiscales que lo iban a hacer, pero decidieron mantenerse en sintonía con Macri.
«La Constitución y los Códigos nacionales no pueden ser modificados por un juez de primera instancia. En tal caso corresponde al mandatario del Ejecutivo tomar todas las medidas para que haya certeza de la legalidad del acto, que en este caso no la hay, y de allí surge la obligación de apelar», concluyó el comunicado del arzobispado, que ya anteriormente se había expresado en contra de la decisión de Macri en el marco de la Conferencia Episcopal.
Para Macri, sin embargo, la entrevista consistió en «un diálogo respetuoso y cordial».
«Obviamente, yo soy católico, pero en este caso me corresponde representar a toda la ciudadanía y le expresé que esto tenía que ver con una convicción personal en la defensa de las libertades individuales», contó el jefe porteño.
Pero, además, el jefe de Gobierno aclaró que el fallo de la jueza Gabriela Seijas tiene el carácter de una «medida cautelar» y aconsejó esperar a que llegue el momento de «debatir el tema de fondo en instancia judicial». Es decir, aún cree que otra medida judicial podría frustrar el casamiento.
«Mi decisión tuvo que ver con convicciones personales que creo que hacen al deber de un conductor político en cuanto a resguardar la libertad de los ciudadanos, independientemente de las creencias religiosas y más allá de que entendemos y respetamos la posición de la Iglesia», insistió Macri.
La decisión del jefe porteño de reafirmar su posición ante el mismo Bergoglio, casi un mérito que no han tenido otros, agitó la puja interna que -distraída con el caso de espionaje- se había calmado en el macrismo. Los sectores más conservadores y ligados a la Iglesia en el PRO, si bien no provocarán ahora una fisura, bajaron totalmente el entusiasmo y consideran el enfrentamiento «un error para alguien que busca ser presidente».
Entre otros temas, la polémica con la Iglesia en la Capital Federal se desató en su momento por la educación sexual en las escuelas y también por la unión civil.


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