31 de diciembre 2009 - 00:00

Macri pidió a nuevo ministro que frene paros en 2010

Mauricio Macri y el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, en un parque del barrio porteño de Saavedra, contemplaron los trabajos de poda del  arbolado.
Mauricio Macri y el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, en un parque del barrio porteño de Saavedra, contemplaron los trabajos de poda del arbolado.
Mauricio Macri completará su gabinete, el próximo martes, cuando está previsto el juramento del diputado nacional, Esteban Bullrich, como nuevo ministro de Educación, quien tomará licencia en el Congreso para poder asumir el cargo. El nuevo funcionario, de acuerdo con lo que el propio Macri anunció ayer, tendrá como eje de su gestión la complicada tarea de lidiar con los gremios docentes para garantizar mayor cantidad de días de clases en la Capital Federal. Dominados por el kirchnerismo y por la izquierda, las agrupaciones de maestros y profesores, que son 17 en el distrito, propinaron los años de menos asistencia a las aulas en la última década como producto de las protestas por reclamos salariales. Inclusive ya amenazan con detener el inicio del ciclo lectivo 2010, ante la decisión del Gobierno porteño de no incluir en el Presupuesto una estimación de aumentos de sueldos para la administración pública.

Bullrich reemplazará a Abel Posse, quien si bien asumió el cargo, no llegó a ejercer sus funciones durante los doce días que permaneció nombrado ante una andanada de críticas de la oposición y también dentro del PRO, que provocaron el pedido de su renuncia. El fallido nombramiento fue para reemplazar a Mariano Narodowski -desplazado como coletazo de la aparición del espía Ciro James en su staff ministerial-.

Por cierto, Bullrich arrancará con las funciones más acotadas que sus antecesores, ya que Macri, mediante un decreto de Navidad, creó el cargo de secretario de Educación para Andrés Ibarra, quien se venía ocupando como subsecretario del área de Infraestructura del ministerio y acaparará ahora también los asuntos pedagógicos. Ex gerente de Boca, licenciado en Economía de la UCA, Ibarra es quien ya viene participando de las negociaciones salariales con los gremios docentes.

De ese modo Bullrich asumirá con el poder recortado por el propio Macri quien también le vetó la idea de que nombrara como jefe de su gabinete a Pablo Walter. Precavido, el diputado no renunciará a la banca, sino que utilizará un pedido de licencia que debe aprobar el Congreso, hasta el 28 de febrero con la intención de renovarlo a partir del 1 de marzo.

El otro tema clave de su gestión será mantener sintonía con la Iglesia Católica que, desde el permiso del Gobierno porteño para el casamiento gay, viene fustigando a Macri, como ayer (ver nota aparte), teniendo en cuenta que más del 90% de las escuelas privadas de la Capital Federal son parroquiales y reciben subsidios del Gobierno de la Ciudad para mantener la planta de personal.

Ayer Macri se refirió a lo que espera de la gestión de Bullrich, al concluir un acto junto a otro nuevo ministro, Diego Santilli, en un parque del barrio de Saavedra donde supervisaron trabajos de poda de arbolado.

Sobre el ministro de Educación por asumir, Macri manifestó el deseo de que su incorporación sirva para iniciar un tiempo de «reflexión y conciliación». Para eso, Bullrich ya mantuvo contacto con algunas agrupaciones gremiales y también con el resto del plantel del ministerio.

«Es importante que podamos conciliar la necesidad de que los chicos tengan un futuro, con los pedidos de los docentes para que todos trabajemos juntos al servicio de una educación de calidad», sostuvo el jefe de Gobierno, pero aventuró que «eso va de la mano de alguna autocrítica sobre por qué hemos dejado caer tanto a la educación pública en los últimos 15 años y un debate sobre qué es lo que tenemos que hacer para recuperarla, superar los problemas de ausentismo y mejorar la capacitación»

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