31 de diciembre 2010 - 00:00

Macri también deja de lado la idea de su reelección

Mauricio Macri entregó ayer medallas a personalidades destacadas en el ámbito de la medicina. En el caso del fallecido neurólogo Claudio Biquart, la recibieron su hija y su nieta.
Mauricio Macri entregó ayer medallas a personalidades destacadas en el ámbito de la medicina. En el caso del fallecido neurólogo Claudio Biquart, la recibieron su hija y su nieta.
Mauricio Macri se viene aproximando al cierre de una definición electoral. El miércoles aseguró que no adelantará las elecciones de la Capital Federal, como había amagado, y ayer cerró las especulaciones sobre una nueva candidatura porteña. Aseguró que será candidato a presidente y avivó la interna en el PRO al admitir que para ocupar su sillón la disputa está entre la ex vicejefa Gabriela Michetti y el titular del Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Con esas confesiones, tal como anticipó este diario, Macri muestra su inclinación por celebrar los comicios locales a mitad de año. En 2011, la Capital Federal deberá elegir jefe y vice de Gobierno porteño y a 30 legisladores, la mitad del recinto.

Macri insistió ayer con que tiene «más vocación de liderar una propuesta nacional» que de volver a disputar su cargo por otro período. Pero además, anunció que «el año que viene», para el cual restan apenas horas, el PRO definirá quién será el candidato a sucederlo.

«Hoy tengo más vocación de liderar una propuesta nacional», insistió el mandatario de la Capital Federal y remarcó que su «compromiso es gobernar la Ciudad y llevar la propuesta del PRO a todo el país».

Esas declaraciones tienen relación con las de la jornada anterior en la que fue rotundo con el cronograma de elecciones: «No se adelantan», dijo sobre las urnas locales. La Legislatura porteña tiene previsto retomar la actividad en febrero (ver nota aparte) para intentar aprobar el Presupuesto 2011, y entre otros temas que piensa colar el macrismo estará la propuesta de derogar la ley que impone que las elecciones porteñas deben realizarse en forma separada de las nacionales. El PRO busca devolver al jefe de Gobierno la facultad plena de convocar cuando lo considere conveniente sin necesidad de modificar normas como debería ocurrir ahora si quisiera Macri unificar los comicios. Ese camino es el preferido de R. Larreta, quien si las chances lo favorecen, insistiría en conseguir los votos y pasar la elección local a octubre.

En declaraciones radiales el mandatario de la Capital Federal afirmó, por otra parte, que los candidatos más «afianzados» para sucederlo son Michetti y Larreta, quienes no sólo compiten por ese lugar, sino que mantienen porciones adherentes dentro del macrismo.

«Todos saben que hay un par de candidatos que están trabajando y están más afianzados que otros, son Gabriela y Horacio, pero se verá el año que viene el consenso del partido», sostuvo Macri al admitir la puja.

Además, consideró tener un «espíritu frentista», para la elección presidencial, aunque dijo que por ahora no hay un avance en ese sentido ni con Francisco de Narváez ni otros sectores del Peronismo Federal.

«Hoy estoy llevando adelante la propuesta del PRO. El Peronismo Federal tiene un espacio y nosotros tenemos el nuestro. Queremos demostrar a la gente que se puede hacer política de otra manera», sostuvo Macri.

La definición final sobre la fecha de elecciones no podría alargarse más que hasta fines de marzo, por eso el verano para el PRO, cuando se reencuentre en febrero, comenzará agitado. Pero la semana próxima ya Macri se reunirá con consejeros y asesores para analizar el mejor almanaque. Especialmente los riesgos y beneficios de dos elecciones. Es que si primero se disputa la Jefatura de Gobierno, será con la certeza del PRO de ganar esa competencia, ya que de otra manera se vería debilitada la candidatura presidencial de Macri. A la vez, una elección exclusiva de la Capital Federal pone en apuros hoy a la oposición, que recién comienza a lanzar candidaturas.

A la vez, aún dentro del macrismo insistirán con la posibilidad de una reelección del jefe porteño, a pesar de que esa opción iría en contra de un Macri que está convencido de disputar las presidenciales como un beneficio extra para la Ciudad de Buenos Aires, que asegura que no se puede gobernar con un Ejecutivo nacional que no tiene afinidad con las autoridades porteñas.

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