7 de mayo 2009 - 00:00

Macri y De Narváez, juntos antes de cumbre con Solá

Mauricio Macri estrenó ayer obras en una plaza de Recoleta. El fantasma de Duhalde amenaza su acuerdo con el PJ disidente.
Mauricio Macri estrenó ayer obras en una plaza de Recoleta. El fantasma de Duhalde amenaza su acuerdo con el PJ disidente.
Mauricio Macri y Francisco de Narváez acudieron juntos ayer a su oráculo electoral, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, antes de concretar una cumbre tripartita con Felipe Solá para despejar los fantasmas de ruptura del frente Unión PRO en la provincia de Buenos Aires. Con encuestas en mano, el consultor que se arroga haber convertido al ex presidente de Boca Jrs. en jefe de Gobierno porteño tranquilizó los ánimos de la dupla empresarial y, sobre la base de su doctrina que pregona la no política como secreto del éxito en política, endulzó sus oídos aconsejándoles que eliminen cualquier vestigio de Eduardo Duhalde de las listas electorales.

Hoy a las 15, en algún lugar de la Capital Federal, Macri y De Narváez se reunirán con Solá para comunicarle su voluntad de eliminar del armado bonaerense nombres como los de Osvaldo Mércuri, Carlos Brown y Jorge Sarghini, paladares negros del duhaldismo más ortodoxo. Pero la posibilidad de someter al ex gobernador de Buenos Aires a un contrato de adhesión no parece tan sencilla. Desde el macrismo temen que Duhalde mude a Mércuri, Brown y compañía a la lista que encabezará Luis Patti desde el penal de Marcos Paz, sponsoreada por el ultraduhaldista Daniel «Chicho» Basile y le quite así a Unión PRO los cinco puntos porcentuales del electorado que serán determinantes para intentar derrotar la fórmula Néstor Kirchner-Daniel Scioli.

Pero no es ése el único miedo que azota al PRO. Una corriente de la provincia de Buenos Aires ve a Duhalde como el encargado de regular la performance electoral del espacio y acusan al lomense de haber inventado la candidatura de Patti en complicidad con el Gobierno para sepultar la proyección presidencial de Macri en 2011. En ese contexto, y con la amenaza de Solá de presentar colectoras para los cargos seccionales y distritales -opción por la que ya se inclinó Julio Cobos-, se prepara la cumbre de esta tarde.

Más allá del celo personal entre De Narváez y Sarghini, latente desde que el ex candidato presidencial Roberto Lavagna optó por el segundo como su candidato a gobernador, los líderes del frente Unión-PRO buscarán limar las asperezas que surgieron por las candidaturas. «No tienen otra opción que ir juntos. El sábado cierra la inscripción de postulantes y si el frente se rompe ahora, le entregan la elección a Kirchner y no hay 2011», razonó con cierta dosis de razonable pragmatismo, ante este diario, un macrista de la provincia de Buenos Aires.

Ayer fue Macri quien buscó atenuar la crisis interna que padece su armado político en el principal distrito electoral del país: «Estamos bien, trabajando positivamente».

Sin embargo, Solá salió a denunciar públicamente que «Duhalde está detrás de De Narváez», pese a haber admitido antes que su diálogo con el ex presidente nunca se interrumpió.

Desde el peronismo disidente aseguraron que De Narváez, presuntamente avalado por Duhalde, «quiere armar listas colectoras en la primera y tercera sección electoral».

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