1 de marzo 2016 - 12:44

Macri y un PJ bipolar: entre el pacto buitre y la vuelta de CFK

• SE ESPERA BUENA PRESENCIA DE GOBERNADORES PERONISTAS EN DISCURSO PRESIDENCIAL.
• EL DOBLE SÍ Y OTRA REMAKE PJ.

Mauricio Macri, Rogelio Frigerio y el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui. El Gobierno da por hecho el respaldo del PJ al acuerdo con  los buitres y la autorización para un nuevo endeudamiento.
Mauricio Macri, Rogelio Frigerio y el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui. El Gobierno da por hecho el respaldo del PJ al acuerdo con los buitres y la autorización para un nuevo endeudamiento.
  Alicia Kirchner, último dique K, asoma sola y disonante entre las voces territoriales del peronismo frente el expediente más sensible y urgente: el acuerdo con los buitres que anunció ayer Alfonso Prat Gay y que en estas horas aterrizará, pos discurso de Mauricio Macri, en el Congreso con formato de proyecto de derogación de la ley cerrojo.

Alicia K encarna la mirada más extrema contra el acuerdo cuando el panperonismo, con matices y negociación, busca el formato y discurso para dar un doble sí: un respaldo político de los gobernadores y el aval en el parlamento de los diputados y senadores.

Entre hoy y mañana podría apurarse una reunión de los caciques del PJ para unificar discurso sobre dos temas: la devolución, a largo plazo, del 15% de la ANSES que anunció la semana pasada la Casa Rosada, y del acuerdo con los buitres que tiene el 15-A como fecha final. La postura mayoritaria de los mandatarios es, charla mediante con Rogelio Frigerio, validar abiertamente el acuerdo con los buitres.

En Congreso reservaron butacas para todos los gobernadores y una presencia masiva puede ser una postal anticipatoria del respaldo de los gobernadores peronistas. "Las provincias necesitan fondos y la obra pública está parada. No podemos reclamar recursos para infraestructura si no ayudamos a Macri a obtener financiamiento externo" se explican desde el PJ. Ese será, a grandes rasgos, el argumento de los gobernadores para autorizar a sus diputados y senadores a votar la derogación de la ley cerrojo y, además, del endeudamiento para pagarle al 85% de los buitres que aceptaron el pacto.

Miguel Ángel Pichetto fue en estos días el portavoz PJ más intenso para respaldar una negociación con los holdouts. Pero el senador, jefe del bloque, expresa más que eso: es el fronting de una posición política que deberá contar con un aval explícito de los gobernadores. Los mandatarios del PJ dirán que la medida es buena para sus provincias y sus legisladores votarán, aun matizados, el o los proyectos de Macri. En simultáneo, el sector K advierte sobre el costo y los riesgos de pagarle a los buitres.

Como quedó expuesto en el Congreso del PJ en Obras Sanitarias parece inevitable que el PJ/FpV votará dividido en el parlamento.

Ante eso, entre los ultra K empezó a circular la versión de una repentina aparición de Cristina de Kirchner para alinear a los bloques y a los gobernadores contra el acuerdo con los buitres. Sugiere que la ex presidente, que fue citada por el juez Claudio Bonadio para abril, clausurará su retiro de silencio público para ponerse al frente del FpV. En torno de Cristina de Kirchner se construye un imaginario indefinido: los más K esperan su regreso como un factor ordenador y unificador, mientras en el PJ están quienes entienden que aun reapareciendo su influencia será limitada y los que dicen desafiarla. Estos últimos entienden que el peso de la expresidente se basa más en la idea de un posible regreso que de un efectivo regreso. Una remake, más allá de tiempos y distancias, del Perón de Puerta de Hierro versus el Perón de Gaspar Campos.

La reaparición de Cristina de Kirchner -que ella anticipó para fines de enero, luego para mediados de febrero y ahora para el 10 de marzo- puede mirarse como un cisne negro ante una tendencia general en el PJ, sobre todo los que tienen territorio, para apoyar aun con reservas al Gobierno en la negociación con los buitres.

Así como los gobernadores piden fondos y obras, los intendentes bonaerenses le reclaman a María Eugenia Vidal que ponga en agenda las cuestiones de la provincias. El fin de semana, una docena de alcaldes peronsitas se reunieron en Castelli, pago de Francisco Echárren, para posicionarse como peronismo opositor a Macri y enviarle un pliego de reclamos a Vidal.

En ese punto, gobernadores y alcaldes están en la misma situación: unos dialogan con Frigerio y los otros con Federico Salvai, pero esa apertura para hablar y recibirlos no se traduce, advierten, en respuestas sobre sus demandas. En rigor, los gobernadores tienen marcado en el almanaque la fecha en la que, según les dijo Frigerio, se normalizarán las obras públicas.

Frigerio sostiene el diálogo con las provincias. Se mueve cada vez con más holgura en el bloque de los 15 panperonistas, con excepción de Alicia K. Con el respaldo siquiera parcial de los legisladores de esos mandatarios -que van de los anti K Juan Schiaretti y Alberto Rodríguez Saá, hasta Gildo Insfrán que perdura como el más filo K mientras Sergio Uñac (San Juan), Sergio Casas (La Rioja) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) pivotean entre sus necesidad y las posiciones políticas- el PRO avanza sin escollos en el Congreso. El dilema, para el macrismo y para los peronistas, es cómo puede alternarse ese reparto si efectivamente Cristina de Kirchner interviene, en persona, para modificar la postura de los gobernadores. Eso lo demuestran algunos hechos recientes como la ruptura encabezada por Diego Bossio. No puede hacerlo a través de mensajeros como Carlos Zannini u Oscar Parrilli.

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