Ampliará por decreto el poder de las empresas y limitará las indemnizaciones.
París - El Gobierno del presidente francés Emmanuel Macron dio a conocer ayer su polémica reforma para flexibilizar el mercado laboral, uno de los proyectos más complejos de su mandato con el que espera reactivar el empleo en Francia.
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Esta reforma es una de las prioridades del presidente liberal de 39 años, quien aspira a "renovar el modelo social" francés y a frenar el desempleo en Francia, que roza el 10% de la población activa.
La nueva legislación, fruto de varias semanas de conversaciones con sindicatos y organizaciones patronales, será aprobada mediante decretos para evitar un largo proceso de debate legislativo.
De forma general, las empresas -con acuerdo mayoritario de los asalariados- podrán determinar cuestiones como el tiempo de trabajo o ciertos aspectos de la remuneración (como las primas) saltándose los convenios sectoriales, y con el único límite de lo que disponga la ley. Además, se limitarán las indemnizaciones por despido improcedente.
Con la reforma, se fijará un techo para las indemnizaciones. Hasta el momento, los montos los decidía un organismo de arbitraje laboral.
"Un baremo establece la correspondencia entre los años trabajados y los meses de salario cobrados. Para una persona que haya trabajado hasta diez años y haya sido despedida de forma improcedente, la indemnización máxima corresponden aproximadamente a un mes de salario por año trabajado. Entre los diez y los treinta años, el cómputo de la indemnización será de medio mes más por cada año trabajado, con un tope de veinte meses", detalló el diario español El País.
El primer ministro francés, Edouard Philippe, dijo que los decretos ayudarán a Francia a "compensar los años perdidos", de desempleo masivo.
Sin embargo, varios líderes sindicales, que aún deben estudiar en detalle el texto de 200 páginas, se mostraron menos entusiastas.
"Se confirmaron todos nuestros temores", declaró el secretario general de la CGT, uno de los principales sindicatos franceses, Philippe Martinez, quien llamó a los "trabajadores, jubilados y jóvenes" a manifestarse el 12 de septiembre.
Mientras que el partido de izquierda radical Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, llamó a los franceses a "tomar" París contra este "golpe de Estado social" el 12 y 23 de septiembre.
La reforma del código laboral es una parte fundamental de la agenda de Macron y el primer paso de una revisión más general del modelo social de Francia, que incluirá otros cambios mayores en las prestaciones de desempleo y las pensiones.
"Esta es una prueba" para él, ya que "la percepción general de Francia en los países vecinos es que es un país incapaz de reformar sus políticas públicas sin que haya una guerra social", comentó Christian Lequesne, investigador del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales (CERI).
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