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Macron capta a socialistas y conservadores para hacerse fuerte en el Parlamento
Su partido, que será rebautizado como La República en Marcha, presentará candidatos en todas las circunscripciones de Francia, para lo que se valdrá de estructuras de las maltrechas agrupaciones tradicionales. De un nuevo triunfo depende la viabilidad de su Gobierno.
Ese es el fin de buena parte de las formaciones políticas, que no ocultaron su intención de liderar la oposición, aunque solo la ultraderechista Le Pen parece hacerlo con un partido relativamente unido.
La líder de la extrema derecha aseguró que el apoyo otorgado por los representantes de las fuerzas tradicionales a Macron tras la primera vuelta de las elecciones "las desacredita" para oponerse ahora al nuevo jefe de Estado. El secretario general del ultraderechista Frente Nacional (FN), Nicolas Bay, aseguró que "quedó atrás la división entre izquierda y derecha y dejó paso a la división entre mundialistas y patriotas".
El llamamiento a integrar la mayoría presidencial lanzado por Macron hizo mella en los otros partidos, tanto entre los socialistas como entre los conservadores. Los segundos vieron cómo algunas de sus figuras abrieron la puerta a presentarse bajo el paraguas de La República en Marcha. Es el caso del exministro Bruno Le Maire, derrotado en las primarias de noviembre y que aseguró que se sentía "capaz de trabajar en una mayoría de Gobierno" junto al presidente.
Tardó poco en responderle François Baroin, que dirigirá la campaña de Los Republicanos y que aseguró que, si se acerca a Macron, tendrá un candidato conservador enfrente disputándole su circunscripción electoral. Pero Baroin no tiene controlado el partido y algunos barones comenzaron ya a ponerle límites. El caso más claro es el del presidente de la región de Provenza Alpes Costa Azul, Christian Estrosi, quien le advirtió que no le apoyará si no modera el programa de derecha dura.
Más disperso aparece el Partido Socialista, donde proliferan los dirigentes que, de forma apenas disimulada, piden presentarse bajo el paraguas de La República en Marcha, lo que está dejando en una posición muy incómoda a la dirección.
El izquierdista Jean-Luc Mélenchon, por su parte, aspira a amortizar su posición ambigua en la segunda vuelta, en la que no pidió el voto por Macron. Eso le legitima, en su opinión, para liderar la oposición de izquierdas, una postura a la que puede atraer a algunas figuras socialistas.
| Agencias EFE y AFP |


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