Caracas - El presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió ayer a la justicia que investigue si una homilía celebrada el domingo en el estado de Lara, en la que se habló sobre la corrupción en el país, constituyó un "delito de odio" por parte de los sacerdotes, a quienes llamó "diablos con sotana".
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El mandatario señaló a los obispos Antonio López Castillo y Víctor Basabe, y solicitó al Ministerio Público y al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que los investigue. "El pueblo tiene fe, a pesar de la maledicencia de los llamados curas de la Iglesia católica, uno de los cuales nos llamó peste", dijo Maduro.
El obispo Basabe aseguró que quienes "están empeñados en no entender que la causa fundamental de los males de Venezuela está en la persistencia en un modelo económico, político y social negador de Dios y por ende de la dignidad humana" se encuentran en el "camino de la maldición".
Maduro consideró ayer que estas palabras "pretenden generar enfrentamiento" y demuestran la "su maldad, su veneno, su odio".
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