18 de noviembre 2014 - 00:28

Magistratura: oficialismo va por control de fondos

EMBESTIDA CLAVE Y PRESIDENCIA INTERINA PARA PERONISTA RECALDE. SEÑALES

Héctor Recalde y Ricardo Lorenzetti
Héctor Recalde y Ricardo Lorenzetti
 El Consejo de la Magistratura renovará hoy su composición para los próximos cuatro años cuando presten juramento los nuevos representantes de la abogacía, los jueces, la academia y el Congreso. El acto será en la Corte Suprema de Justicia y estará encabezado por Ricardo Lorenzetti. El primer plenario es el jueves. El oficialismo buscará discutir todas las autoridades del cuerpo colegiado, lo cual traerá, casi desde el minuto cero, chispazos con el máximo tribunal. Hasta que se vote presidente, la Magistratura quedará a cargo del diputado peronista Héctor Recalde, el de mayor edad en el plenario. Las próximas 48 horas serán cruciales por las negociaciones que involucrarán a los máximos niveles de dos poderes de Estado que inauguran una temporada estival plagada de arremetidas y que tendrá su cenit en el mes de enero, cuando en ese tablero ingrese, inexorablemente, el destino de la Corte.

Anoche las conversaciones en Balcarce 50 llamaban a doblar la apuesta en la disputa del oficialismo por el control de los fondos de la Magistratura. Inicialmente este sector aspiraba a colocar un subadministrador por debajo de la figura de Germán Krieguer (Administrador General del Poder Judicial), pero ahora esa avanzada podría tener gusto a poco. Ayer ganaba puntos la idea de discutir directamente por el cargo de Krieguer.

Los argumentos para cuestionar al Administrador provienen de Comodoro Py, puntualmente de una causa que instruye el juez Rodolfo Canicoba Corral en la cual se investigan supuestas irregularidades en procesos licitatorios. En paralelo, el fiscal Federico Delgado impulsó una causa relacionada con las incumbencias profesionales del título de Krieguer, expediente que también involucra al titular del gremio de jueces, Luis María Cabral.

Si bien ambos casos no presentan, por ahora, avances considerables, el oficialismo maneja la posibilidad de utilizarlos como punta de lanza para impulsar la remoción del administrador, que es un hombre que cuenta con el respaldo de Lorenzetti. El origen del expediente sobre las incumbencias profesionales que lleva delante Delgado se inició por una presentación de la legisladora de la coalición cívica Paula Olivetto. De este modo, Elisa Carrió tiene un rol peculiar en una contienda cuyos protagonistas suelen ser denostados en sus alocuciones: por un lado, el kirchnerismo; y por el otro, Lorenzetti.

La primera vez que en los cónclaves del cuarto piso se conversó sobre la polémica del administrador del Poder Judicial fue en plena contienda por la reforma judicial, a mediados de 2013. Desde hace dos meses el clima entre el Gobierno y la Corte es una réplica de ese momento histórico sólo que sin los estruendos declamativos ni las conferencias de prensa incendiarias.

La pelea por el cargo del administrador tiene costos políticos que el oficialismo se muestra dispuesto a asumir: dificultará acuerdos con el sector de los jueces por concursos y expedientes sensibles y el Gobierno deberá afrontar la compleja tarea de fondear las arcas del cuerpo colegiado de las cuales dependen todos los sueldos del Poder Judicial, a excepción de los jueces. Además, la representación gremial de los tribunales está en manos de Julio Piumato, hoy en día con asiento en la CGT de Hugo Moyano.

Desde la Corte ya avisaron -mediante Cabral- que el cargo de Krieguer es innegociable. En la calle Talcahuano confían en que la belicosidad del funcionario sea la primera fase de una táctica que luego será más conciliatoria.

Una avanzada del oficialismo será respondida desde la Corte con la parálisis del organismo ya que jueces y opositores dificultarían los votos para las decisiones más trascendentes. Por cierto: antes del jueves los tres representantes de los magistrados (Cabral, Gabriela Vázquez y Leonidas Moldes) serán convocados al cuarto piso a un encuentro en el cual se les compartirán los issues más importantes para el máximo tribunal en la nueva composición. Evidentemente, habrá poco tiempo para celebraciones y discursos de corte pomposo.

La votación del presidente tiene en estos momentos dos caminos: el oficialismo puede imponerlo con sus seis votos y el adicional de la camarista Vázquez o puede lograrse un acuerdo con los jueces y la oposición que incluya el administrador, la vicepresidencia, las comisiones y demás espacios de poder. Como sea, el elemento más impredecible no es Vázquez, sino la abogada Adriana Donato. Si bien fue electa por el macrismo, su referente es Jorge Rizzo, que tiene una mayor flexibilidad al momento de las conversaciones más importantes. De no lograrse un acuerdo en las últimas semanas del año, la presidencia quedará para Recalde hasta que vuelvan los plenarios, luego del verano del adiós de Zaffaroni.

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