3 de septiembre 2009 - 00:31

Mahle: se frustró el plan Moreno, y empleados se retiran

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
Las internas oficiales alejaron ya casi definitivamente cualquier posible acuerdo para solucionar el conflicto generado en la planta de la autopartista rosarina Mahle, que ahora parece ir camino al desguace. O por lo menos, si continúa operando de alguna forma, no será ni con la estructura, ni con el personal ni la actividad de la compañía anterior.

Según reconocieron ayer desde la misma empresa alemana, no hay ninguna negociación abierta por la venta de las instalaciones de la autopartista rosarina ni ningún posible interesado.

La noticia fue dada por los empresarios europeos, hoy en franca retirada, en la audiencia de conciliación obligatoria que se desarrolló en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe, y en la que también participaron responsables de la cartera laboral nacional y representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). En el mismo encuentro, la empresa también informó que se abrió un plan de retiros voluntarios, en el cual se inscribieron unos 300 operadores de un total de 459 empleados originales de Mahle. Esto quiere decir que 2/3 de la planta permanente de la empresa prefirieron hasta ahora cobrar su indemnización (liquidada por los alemanes al 100% en un plazo máximo de 45 días, con un anticipo que se abonará la semana que viene), a esperar la definición oficial sobre su situación laboral dentro de la planta rosarina. El plan había sido incluso avalado por la UOM. El gremio de Antonio Caló dispuso incluso la apertura de una oficina en la sede del sindicato en esa ciudad, donde los interesados se inscriben para sumarse al programa.

Según se aclaró, el dinero para pagar estas indemnizaciones proviene, en realidad, de una liquidación que hizo la AFIP, proveniente de créditos fiscales; fondos que además alcanzaron para pagar los salarios de julio y agosto. Sin este depósito del organismo que dirige Ricardo Echegaray, no hubiera podido implementarse el plan de retiros voluntarios; que indirectamente dejará a la planta casi sin personal, mientras otras áreas oficiales continúan sin definirse.

La falta de acciones para culminar el conflicto en Mahle refleja, en realidad, una interna abierta dentro del Gobierno nacional. En el caso de la autopartista chocaron directamente los planes del Guillermo Moreno, con los de gran parte del gabinete. El funcionario boicoteó en su momento cualquier acuerdo con los potenciales interesados privados en adquirir la planta, ya que en sus planes figuraba desembarcar en las instalaciones rosarinas de la misma manera en que se había convertido en el CEO de la Papelera Quilmes (ex Massuh). Las ideas de Moreno iban más allá: avanzar en el proyecto del motor 100% argentino, que se fabricaría a instancias del Gobierno y en la planta de la ex Mahle. La idea sería precursora de un plan superador: el automóvil 100% argentino.

Su proyecto chocó con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, primero, y con el Ministerio de Economía después. «El Estado no tiene vocación de autopartista», dijo el jefe de Gabinete.

En paralelo, tampoco avanzó la posibilidad de una compra de la planta de Mahle por parte de interesados privados. Hasta hoy, el Gobierno mantiene algún tipo de contacto con los tres fallidos interesados: Taranto, Vasena y Aros Kim. En todos los casos, para concretar la operación, los privados pedían financiamiento blando por parte del Gobierno; pero desde el Banco Nación, que investigó cada uno de estos casos, se cuestionó la posibilidad de repago de los interesados. En total se pedían créditos de hasta $ 40 millones.

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