11 de diciembre 2009 - 00:00

Mal clima: China y Brasil atacan con más dureza a EE.UU.

Militantes ambientalistas irrumpieron ayer en la sede de las deliberaciones de la Cumbre sobre Cambio Climático en Copenhague. Los preocupa que la resistencia de EE.UU. y China a asumir mayores compromisos haga naufragar el encuentro.
Militantes ambientalistas irrumpieron ayer en la sede de las deliberaciones de la Cumbre sobre Cambio Climático en Copenhague. Los preocupa que la resistencia de EE.UU. y China a asumir mayores compromisos haga naufragar el encuentro.
Copenhague - Los ánimos en Copenhague volvieron a caldearse. China presentó ayer un documento alternativo al borrador de Dinamarca, la anfitriona de la cumbre climática de Naciones Unidas, en el que propuso que sólo los países industrializados sean obligados a establecer objetivos específicos respecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, en un claro desafío a Estados Unidos.

Las grandes naciones emergentes reafirmaron su apego a lo dispuesto por el Protocolo de Kioto -firmado en 1997- como «instrumento legal de la negociación». De acuerdo con el diario francés Le Monde, en la elaboración del borrador chino participaron India, Brasil, Sudáfrica y Sudán.

En el texto, se solicita a «los países desarrollados que no se adhirieron» al antiguo acuerdo, como EE.UU., que asuman como base los mismos compromisos pactados, y que estas reducciones se cumplan a «nivel nacional», es decir, sin mecanismos de compensación con otros países.

El enviado de Pekín, Su Wei, aseguró que los países desarrollados, incluido EE.UU., tratan de «difuminar las diferencias fundamentales en las responsabilidades a las que deben hacer frente las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo, respectivamente».

Respecto de las declaraciones de su colega estadounidense, Todd Stern, que exigió a China a que se comprometa a reducir sus emisiones de CO2 y que no aspire a las ayudas de los países en desarrollo, recordó que la Cumbre de Copenhague es una continuación del Protocolo de Kioto y que éste deja claro que sólo las naciones ricas están obligadas a esos compromisos.

Su Wei dijo que China seguirá aumentando sus emisiones en función de su desarrollo, si bien se mostró confiado en alcanzar «pronto» el pico máximo, y apeló a acordar en Copenhague acciones urgentes de financiación y transferencia tecnológica para mitigación y adaptación de los países en desarrollo, el suyo incluido.

La organización ecologista Greenpeace calificó la propuesta china de demasiado débil. «Una estabilización de la temperatura de la Tierra de dos grados centígrados de calentamiento no es posible si no participan también los países emergentes», advirtió el coordinador de la política climática de Greenpeace, Martin Kaiser. Aunque, admitió, «el primer paso lo deben dar los países industrializados, y eso forma parte de la agenda de la Cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas».

Precisamente, desde la capital belga funcionarios de la UE arremetieron contra China y otros países en vías de desarrollo por obstaculizar las conversaciones. Los 27 países miembros del bloque se reunieron ayer para establecer una línea común de cara a la fase decisiva del encuentro en Copenhague.

«No habrá una cifra esta noche», anunció una portavoz de la presidencia sueca de la UE tras una cena de los jefes de Estado y de Gobierno.

La presidencia sueca confiaba en anunciar ayer una ayuda de unos casi 6.000 millones de euros para el período 2010-2012, como parte de un plan mundial de unos 21.000 millones para los países en desarrollo. Fuentes comunitarias explicaron que anoche se habían obtenido compromisos equivalentes a casi 4.500 millones de euros.

La ayuda a los países pobres para desarrollar economías menos contaminantes y adaptarse a los efectos del cambio climático es uno de los asuntos clave de la conferencia de la ONU. La intención de la UE es dar un primer paso con la esperanza de que las otras potencias, en especial EE.UU., sigan su ejemplo.

«Espero que en los próximos días se puedan sentar las bases para que la semana que viene tengamos números claros, reales y robustos», afirmó por su parte el enviado brasileño, Luiz Alberto Figueiredo Machado.

Recalcó que la adaptación al calentamiento global en los países en desarrollo «requiere una profunda revolución tecnológica y de los patrones de producción», que implica «gastos y la posibilidad de recibir recursos externos» financiados por los países ricos.

En el marco de la cumbre, Figueiredo había sostenido el miércoles que ni Brasil ni el resto de países en vías de desarrollo aceptarán ningún compromiso obligatorio de reducción de emisiones.

Agencias EFE, ANSA, Reuters, DPA y AFP

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