24 de agosto 2012 - 00:00

Mal humor va creciendo

Mal humor va creciendo
La naturaleza del mercado financiero y en particular la del accionario es su imprevisibilidad.

Si bien podemos alegrarnos por quienes aprovechan y ganan dinero y conmiserarnos de los que lo pierden, la verdad es que no nos gusta cuando el mercado se comporta de una manera parecida a lo «predecible» (para más aclaraciones, por favor leer nuestro comentario del viernes pasado). No nos gusta porque -dejando de lado los aciertos que regala cada tanto la casualidad- significa lisa y llanamente que algo está andando mal. Con el 0,88 por ciento que perdió ayer al cerrar en 13.057,46 puntos -fue la mayor caída en más de un mes-, el Dow se anota cuatro ruedas consecutivas en baja, lo que no es inusual, pero refleja la merma paulatina de la confianza entre los inversores. Llegando al fin de la temporada de balances, podemos hacer un primer análisis y lamentablemente no es auspicioso. A pesar de las bajísimas expectativas, apenas el 58 por ciento de las 2.300 cotizantes que presentaron sus estados contables superó las previsiones de los analistas (las ganancias marcaron máximos históricos para muchas compañías, pero su incremento trimestral fue pobre). Ésta es la proporción más baja desde el primer trimestre de 2009 (en lo peor de la crisis), y a pesar de ello, el precio de las acciones (S&P 500) trepó durante el período (del 9 de julio al 16 de agosto) más del 4 por ciento. Es obvio que la apuesta no era entonces a los balances, sino a otra cosa. Esa otra cosa, según cierto consenso del mercado, es la posibilidad de que la Fed implemente un QE3, o tercer plan de expansión monetaria. Ayer, James Bullard, gobernador de la Fed de St. Louis, salió a poner paños fríos a la posibilidad de este QE3, mientras que Charles Evans, de la Fed de Chicago, hizo lo opuesto. En definitiva, cháchara política.

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