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Malcorra: una salida (sin crisis) que se anticipaba
Mas allá de algunos cuestionamientos que se le hicieron a la canciller, el recambio tiene su explicación en una situación personal que se conocía desde hace meses. El equilibrio entre Pompeo y Peña.
Despedida. Mauricio Macri dio una conferencia de prensa en la Casa Rosada para anunciar la salida de Susana Malcorra y allí mismo la abrazó.
"Nuestra canciller nos abandona, no del equipo, pero sí como canciller por temas personales", le dijo Macri ayer en la despedida que organizó en tono de conferencia de prensa junto a Marcos Peña. En esos términos, la salida fue procesada con anticipación al punto que el Gobierno festejaba haber anunciado el cambio casi sin crisis y hasta poniendo sobre el mesa el nombre del sucesor, Jorge Faurie, en el mismo acto.
La situación personal de la que habló el Presidente tiene su explicación en Madrid, donde viven y trabajan el marido y el hijo de la canciller. La partida de Malcorra no se explica en la voluntad de reunificar una familia que vive dividida, un problema en sí mismo, sino en una enfermedad que sufre su esposo y de la que se encuentra recuperado. Malcorra ayer lo explicó de alguna forma: "Es un momento complejo, porque tomo una decisión que tiene tensiones entre el orgullo de representar a la Argentina y mis responsabilidades familiares. Hace muchos años que con mi familia, que vive en Madrid, estamos separados y los años acumulan la distancia", dijo.
De hecho una anécdota vivida por este cronista en septiembre del año pasado en Nueva York confirma esas explicaciones de la canciller. En ese momento Macri había viajado a esa ciudad para participar de su primera Asamblea Anual de las Naciones Unidas. Malcorra aceptó dialogar con periodistas en las oficinas de la delegación argentina ante la ONU, en un piso 25 frente al edificio principal del organismo. Hacia el final de la charla le pregunté como manejaba los conflictos que implicaban una doble vida entre la familia en Madrid y sus funciones en Buenos Aires y el mundo. La canciller comenzó a explicar sobre el trabajo de su marido en Italia y luego en Madrid y comenzó a llorar. Reconoció allí la enfermedad de su esposo, que ya por entonces estaba en vías de solución y lo difícil que les resultaba una vida alejados. Por una cuestión respeto esencial a su privacidad, ese off the record no fue relatado en su momento, pero ya anticipaba que la situación de la canciller tendría un cambio en algún momento.
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