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Mantiene la esperanza
Facundo Parra y Jorge Guagua disputan la pelota. Independiente cayó en la altura de Quito ante la Liga, pero los dos goles que convirtió como visitante mantienen abierta la serie. El partido revancha será el jueves próximo en Avellaneda.
Pero en un minuto, los dirigidos por Antonio Mohamed hallaron un resquicio para la recuperación a través de Andrés Silvera, que descontó y puso el marcador 1-3, en posición adelantada. El gol generó un efecto contagio. Los Rojos jugaron a matar o a morir, impulsados por un cambio ofensivo del DT: ingresó Nicolás Martínez (volante creativo) en lugar de Fernando Godoy (mediocampista de marca). Roberto Battión copó la mitad de la cancha y Lucas Mareque se atrevió un poco más. A tal punto que, a los 17, el ex River maniobró entre dos jugadores de la Liga, los dejó en el camino y sacó un derechazo inatajable para Cevallos. Independiente se encontró con un impensado 2-3 que, en cierta forma, le devolvió el alma al cuerpo. De ahí en más, el conjunto de Edgardo Bauza perdió la brújula. Mohamed reacomodó la defensa con el ingreso de Maxi Velázquez y, con algunas intervenciones de Hilario Navarro, cerró el partido. Si bien fue una derrota, al equipo argentino le alcanzará con ganar 1-0 para lograr un lugar en la final. En la altura, Independiente demostró que no está muerto quien pelea.


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