Eso de que el público se renueva tal vez sea válido para audiencias muy jóvenes e inexpertas, pero todos los demás ya vieron esta película una y otra vez en diferentes variantes, empezando por el superclásico de Spielberg “Tiburón” y sus menos memorables secuelas (de hecho, si Roy Scheider no estuviera muerto, le daban un papelito, pagaban derechos y le ponían “Jaws 5” sin grandes problemas).
- ámbito
- Edición Impresa
“Mar de sangre”: enésimo film sobre un tiburón asesino
Filmada en Malta simulando alguna playa al sur del Rio Grande –un personaje es supuestamente de Kansas pero usa expresiones británicas- aquí el asunto es que una banda de jóvenes, dos muchachas y tres muchachos, revientan la última noche de vacaciones con sobredosis de tequila, desayunan con cerveza y, ya que están, se roban dos motos de agua y se van a pasear medios borrachos y mal dormidos. Enfilan directo mar adentro, a pesar de la advertencia de un mendigo sin piernas que afirma que quedó así por el ataque de uno de los grandes tiburones blancos que merodean esas aguas.
Como hacían con los autos en “Rebelde sin causa”, así juegan los protagonistas con sus motos y así les va, chocándose entre ellos. Varados en alta mar con un herido que pinta el océano de rojo, el tiburón no se hace esperar. Como los jóvenes son 5 y la película es breve, el escualo se alimenta regularmente sin dejar lugar para que nadie se aburra, esto a pesar de la falta de originalidad general. Técnicamente correcta, sobre todo en las escenas submarinas, aprovecha bien el mínimo presupuesto con dos motos de agua, cinco actores ignotos y un feroz tiburón que actúa mejor que los humanos.


Dejá tu comentario