Marca de lujo se instala otra vez en la Argentina

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La marca de audio, video y telefonía de lujo Bang & Olufsen regresó al mercado argentino, luego de que en 2007 la casa matriz de la empresa decidió retirar sus productos del país. Ahora, tras haber encontrado nuevo licenciatario -desde la compañía sostienen que nunca quisieron abandonar el mercado local, pero que lo hicieron por disconformidad con los antiguos licenciatarios-, vuelve a instalarse en Capital Federal, pero ya no en Recoleta, como lo hizo cuando se instaló por primera vez hace once años, sino en Palermo, con un local de última tecnología de 300 M2 que requirió una inversión superior al millón de dólares.

Las trabas a la importación que instrumentó el Gobierno de Cristina de Kirchner no amedrentaron a las nuevas responsables de Bang & Olufsen argentina, Ana Rusconi y Claudia Copello, quienes decidieron, pese a los avatares del mercado local, seguir adelante con el «proyecto retorno» de la firma. «Por ahora, lo estamos pudiendo manejar, pero estamos expectantes a cómo evoluciona el tema de los aranceles. Somos conscientes de que mientras nosotros estábamos desembarcando en el país, muchas marcas de lujo optaron por irse, porque se aplicaron muchas medidas arbitrarias que dificultaron el ingreso de productos extranjeros. Pero confío en que, si hay reglas claras, tendremos éxito», dijo a este diario Rusconi. Igualmente, la empresaria advirtió: «Más allá de las intenciones del Gobierno de promover la industria local, los artículos que vende nuestra marca jamás podrían fabricarse en el país, porque la producción es compleja y los materiales no se consiguen acá; por eso el precio es tan elevado».

Los artículos electrónicos de la marca -que en su mayoría se fabrican en Dinamarca y en República Checa- no están pensados para el bolsillo de la clase media: un equipo de audio básico no baja de los u$s 10.000; un teléfono, u$s 800, y hay parlantes por u$s 30.000. Encima, los productos que se ofrecerán en la Argentina serán un 10% más caros que los que la marca vende en países vecinos, como Uruguay y Chile, según Rusconi, por el elevado costo impositivo. «La idea era unificar los precios para que estuvieran al mismo nivel que en el resto de los mercados de la región, pero fue imposible; no pudimos absorber la diferencia en los costos de importación», dijo la responsable de la firma en la Argentina.

En relación con la retracción que sufrió este año la industria del lujo como consecuencia de la crisis financiera internacional, Rusconi sostiene que esta tendencia se está revirtiendo. «La demanda de productos de alta gama se está recuperando en todo el mundo. La Argentina tiene un público interesante y, pese a las crisis, siempre resultó un mercado con buen rendimiento», explicó Rusconi.

Para 2010, la firma prevé una facturación anual de u$s 1 millón en la Argentina y espera abrir nuevos locales en el interior del país hacia 2011 para recuperar la demanda local que perdió tras dos años de ausencia. «Sabemos que es un proyecto ambicioso, pero, con perseverancia, nuestro negocio debería andar bien», sostuvo la empresaria.

Con presencia en más de cien países, Bang & Olufsen fue fundada en 1925 en Struer, al norte de Dinamarca.

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