Marcó del Pont cumple meta de Redrado (con artilugio)

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Mercedes Marcó del Pont aprobó el primer test de su gestión, artilugio contable de por medio, al cumplir con la meta de marzo del programa monetario. Tras la conflictiva salida de Martín Redrado del BCRA, y sin un vasto conocimiento del reemplazante, el mercado adoptó como un examen de ingreso el cumplimiento de las pautas de expansión monetaria del primer trimestre, fijadas precisamente por la gestión anterior. Ni más ni menos que una forma de evaluar y comenzar a conocer al nuevo presidente del ente monetario.

De acuerdo con el programa monetario, en marzo el agregado M2 (medios de pago) integrado por el circulante en poder del público más los depósitos a la vista en pesos del sector privado y público, debía ubicarse entre los $ 191.366 millones y $ 202.918 millones. Las estimaciones del mercado apuntaban a que apenas superaría el nivel de $ 197.000 millones, lo que representaría un incremento cercano al 18% anual. Claro que estas proyecciones contemplaban algunas maniobras estadísticas.

Ayer el BCRA despejó las dudas al difundir el informe de seguimiento del programa monetario donde da cuenta del cumplimiento del objetivo de marzo y por ende del trimestre.

«El M2 registró un crecimiento del 18% interanual; 3,2 puntos por debajo del límite superior del rango establecido como meta para marzo, al presentar un saldo promedio de $ 197.620 millones», señala el informe.

Esto significa que el nivel alcanzado por M2 resulta inferior al techo de la meta en casi $ 5.300 millones.

De modo que Marcó del Pont pasó su primera prueba de fuego, ya que se consideraba que si desde el inicio la nueva administración incumplía las metas, qué quedaba para el resto de un año que se perfila, según las apetencias de Néstor Kirchner como netamente expansivo, no sólo en términos de actividad sino monetario.

Sin embargo, el aparente cumplimiento conllevó algunos artilugios estadísticos. En tal sentido, no hubo demasiada originalidad, ni por la metodología ni por el actor, ya que el ente monetario recurrió a la ANSES para que, por una semana traspasara aproximadamente unos $ 6.000 millones de depósitos transaccionales (a la vista) hacia colocaciones a plazo fijo. Así el BCRA logró que el agregado M2 registrara la caída de los depósitos a la vista en la magnitud que le permitiría cumplir con la meta máxima. Esto ya se perfilaba en el último informe monetario del BCRA que al 26 de marzo mostraba un fuerte crecimiento de los plazos fijos del sector público del orden del 20,8% mensual y un retroceso de las colocaciones a la vista.

Más allá del cumplimiento de marzo el mercado a sabiendas que el Gobierno se apresta a un año de gasto preelectoral testeará a Marcó del Pont si modificará la política que hasta la salida de Redrado se basaba en ajustar la oferta monetaria a la demanda, lo cual conspiraría con cualquier estrategia antiinflacionaria.

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