- ámbito
- Edición Impresa
Martín Bonadeo, entre crítico y nostálgico
El cementerio de celulares «Muertos vivos», una de las obras de la muestra «Martín Bonadeo, Bellico, de lo bélico a lo poético a lo bello», en el Espacio Fundación telefónica.
Con obras creadas específicamente para esta exposición, su título está conformado por el apellido de Alexander Graham Bell, inventor del teléfono, y la palabra bélico, ya que muchos de los adelantos tecnológicos han sido impulsados por la industria bélica, por ejemplo, el walkie-talkie, el GPS e Internet.
Gracias al mecenazgo del Espacio Fundación Telefónica, Martín Bonadeo realizó un importante trabajo de investigación, coordinación y pruebas para el reciclaje de los materiales empleados, teléfonos de varias épocas y estilos, por lo que en cierta forma, encontrarse con teléfonos analógicos, cables telefónicos helicoidales, conectores, partes de aparatos, papel de guías telefónicas, aisladores, es una invitación a la nostalgia.
La instalación «Resonador» es una estructura en forma de domo en la que se ubican teléfonos antiguos, de distintos colores, conectados a una antigua central. La pieza funciona a través de un sensor que activa las campanillas cuando se entra a la sala. «Telemonólogos» reúne 150 auriculares colgando desde sus cables. Los parlantes (a la altura del oído del visitante) emiten sonidos y diferentes tipos de mensajes: «número equivocado», «las líneas están saturadas», «no atienden».
«Marketing de Guerra» consiste en una maraña de cables y partes de teléfonos que surgen desde una columna por la que pasan datos de las comunicaciones que maneja la Central Telefónica Juncal. Se escuchan los mensajes grabados en el contestador automático del taller del artista.
Una obra muy atractiva es «Paisaje Telefónico». Las cuatro columnas que atraviesan el espacio de la Fundación han sido transformados en antiguos postes de teléfono. Cada una tiene tres varillas horizontales con aisladores de vidrio coloreado entre los que se tiende un cableado de treinta hilos electroluminiscentes verdes y celestes pero, no obstante la tecnología, un hornero encontró la manera de establecer su nido.
«Muertos Vivos» es un cementerio de celulares que han sido descartados por haberse descompuesto, por haber sido dados de baja, o por haber sido cambiados por lo «ultimísimo». Algunas de las pantallas están encendidas y dejan ver rastros de los dueños a los que pertenecieron, visión patética que obliga a reflexionar sobre este aparatito imprescindible que indica que «uno existe».
Otro elemento para la nostalgia: la guía telefónica, ahora reemplazada por la acción de guardar los números esenciales en el celular, dejando, como señala Bonadeo, lagunas en la memoria. De allí el título «Fuga de Memoria», término que identifica los vacíos que se forman en un programa de computación dejándolo disfuncional aún cuando parece completo.
Martín Bonadeo pertenece al grupo de artistas ecléctico, que experimenta con múltiples formas expresivas, lejano al dominio de una técnica concreta, le gusta «expandir las imágenes, explotarlas, llevarlas al espacio y meter al espectador dentro de ellas».
De allí esta exposición interactiva que permite distintas lecturas e interpretaciones, desde lo crítico, lo testimonial, lo humorístico. Se puede manipular los teléfonos, escuchar sonidos, se sigue el constante movimiento lumínico, se penetra en la entraña de un artefacto y de una tecnología tan integrada a nuestra cotidianeidad. Es lo que el artista hizo desde su infancia, desarmar todo tipo de aparatos a su alcance, y en su libro «Alba Mágica MMX», que recopila gran parte de su obra y pensamiento comentado en esta columna en enero de este año, encontramos esta frase: «reconstruir un aparato para subvertir su orden y volver a construirlo es la operación más común que hago».
De cómo un teléfono puede ser el disparador de una muestra artística de envergadura, da cuenta esta exposición bajo la curaduría de la guatemalteca Alma Ruiz, perteneciente al MOCA (Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles).
(Arenales 1540. Clausura el 17 de diciembre).


Dejá tu comentario