3 de mayo 2010 - 00:00

Martín Fierro: una de K y otra de arena

En una noche de poco glamour, Susana Giménez aportó el que pudo en el Hilton.
En una noche de poco glamour, Susana Giménez aportó el que pudo en el Hilton.
La sensible piel de Aptra lo estaba más anoche, antes de la descafeinada ceremonia en la que repartió sus Martín Fierro de manera aséptica y desapasionada. Al presidente de la entidad, Carlos Sciacaluga, se lo veía ansioso para que terminara cuanto antes la pieza tanguera «Danzarín», que Eleonora Cassano y Gabriel Ponce bailaron ante un auditorio donde había más desorden e incomodidad que alegría por estar allí: pocos aplausos iniciales, notorias ausencias y escaso glamour pese a lo rutilante de algunos vestuarios.

Luego de que Karina Mazzoco y Alejandro Fantino, conductores de la transmisión, lo invitaran a subir, Sciacaluga en su discurso, puntualizó -no sin desagrado por algunas publicaciones periodísticas previas- que Aptra nunca había politizado sus actos, defendió la independencia de sus miembros y subrayó una vez más la transparencia de sus sufragios electrónicos. «En las últimas horas se generaron comentarios que no se condicen ni con la historia ni con los fundamentos de Aptra donde conviven periodistas de todos los sectores sin banderías políticas», dijo.

En la puerta del Hilton, las manifestaciones de distintos sectores pesaban también sobre el ánimo de la concurrencia. Había un grupo de periodistas del diario Crítica en paro, otra de Canal 9 (que llevaba como consigna: «En el año del Bicentenario, no queremos un Fierro mexicano», en alusión a la programación mayormente enlatada de la emisora), y otra de los infaltables grupos de apoyo ultrakirchnerista a «6 7 8», seguros de su triunfo en el rubro.

Ése, justamente, fue el primer revés de la noche: «La cornisa», de Luis Majul, derrotó al programa oficialista, y dio lugar a un larguísimo discurso principista de su conductor (que despertó escasísimos aplausos a su término). Majul elogió al grupo propietario de América TV, en especial a Daniel Vila («que me apoyó cuando algunos pedían mi cabeza»), y, entre otras cosas, recomendó al matrimonio Kirchner que repudiara explícitamente «los escraches sufridos por el periodismo independiente para evitar en el futuro consecuencias que se puedan lamentar». Más tarde, en la sala de prensa, amplió sus declaraciones contra el estilo del programa «6 7 8».

Sin embargo, no fueron ni Magdalena Ruiz Guiñazú ni Chiche Gelblung quienes ganaron poco después el Martín Fierro al periodístico radial diario, sino Liliana López Foresi, cuyo programa por Radio Del Plata, que sucedió al que la emisora K le levantó a Nelson Castro, comparte, entre otros, con el columnista de «6 7 8» Orlando Barone. López Foresi, menos explícita en el contraataque, prefirió durante sus palabras de agradecimiento evocar, aunque sin dar nombres, el año en que el grupo Clarín la sacó del aire al levantar su programa «Tribuna 13».

En este ambiente de fuegos cruzados, el resto de la ceremonia parecía más opaco aun que en otras ediciones: el programa «MP3 - Gira Latina», conducido por el músico Bahiano, y que se emite por Canal 7, se había llevado el primer Martín Fierro de la noche. Daniel Barone lo ganó como Mejor Director por su trabajo en «Tratame bien» y «Casi Ángeles» lo obtuvo como Mejor Programa Infantil Juvenil. En radio, el primer ganador fue Daniel Galar como Mejor Locución Masculina por su labor al frente de «Jazz Blue».

Al cierre de esta edición, Canal 7 también ganaba por «Ciega a citas» (Mejor Telecomedia), Pedro Brieger en Mejor Labor Periodística Masculina, por «Visión 7» y «Visión Internacional», y Gabriela Radice en Mejor Labor Periodística Femenina también por «Visión 7». En radio, Denise Pessana ganó en Mejor Labor Periodística Femenina por «Sexta edición», de Radio del Plata; Fernando Bravo por «Bravo Continental» en Mejor Labor de Conducción Masculina, y Fátima Slame de Radio 10 en Mejor Locución Femenina. Pese a los pronósticos (y los fans), Peter Capusotto debió resignar su Martín Fierro en Mejor Humorístico televisivo, ante «Zapping» de Telefé. La expresión de Capusotto mientras lo tomaban las cámaras de América fue quizá la mejor síntesis de la noche.

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