3 de junio 2013 - 00:00

Más protestas y represión en las calles de Turquía

De las manifestaciones participa un nutrido grupo de mujeres que temen que sus libertades se vean coartadas por las medidas adoptadas por las autoridades.
De las manifestaciones participa un nutrido grupo de mujeres que temen que sus libertades se vean coartadas por las medidas adoptadas por las autoridades.
 Estambul - Miles de jóvenes turcos volvieron a tomar ayer la plaza Taksim de Estambul, epicentro de las protestas por la prevista construcción de un centro comercial en un parque cercano y que se han convertido en un inesperado desafío al Gobierno islamista moderado del primer ministro Recep Tayyip Erdogan.

En tanto, en Ankara, la capital del país, la Policía disparó gases lacrimógenos y utilizó carros hidrantes para dispersar a decenas de miles de manifestantes, en el tercer día de protestas contra el Gobierno, que asumió en 2002.
Unos mil manifestantes tuvieron que detenerse ante las barricadas policiales cuando intentaban dirigirse hacia la oficina del primer ministro. Poco después los agentes iniciaron el desalojo de la plaza Kizilay, que emplearon balas de goma en medio de una batalla campal. Fuentes extraoficiales indicaron que había heridos, pero no precisaron número. Hasta ahora las protestas dejaron dos muertos, 414 heridos -15 de gravedad- y más de 1.700 detenidos en todo el país.

Al grito de "Tayyip, dimisión", "Juntos contra la imposición", "Si terminás con nuestras vidas, el pueblo se levantará y otros lemas contra el Gobierno, agrupaciones sociales, estudiantiles y otras defensoras de los derechos civiles, a los que se unieron partidos de la oposición, continuaron haciéndose oír ayer en Estambul entre música y al ritmo de bailes tradicionales. Todo en una plaza tomada por banderas turcas, imágenes del fundador de la república laica, Mustafá Kemal Ataturk. "Conseguimos que la Policía se vaya, estamos celebrando la toma de Taksim", contó Yisam un hecho que permitió que en Estambul, a diferencia de Ankara, la marcha de ayer fuera más pacífica que la del sábado.

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, comenzaron a protestar el lunes pasado contra un polémico proyecto urbanístico del Gobierno para la construcción de un centro comercial en el parque Gezi, cercano a la plaza Taksim, en sí ya controvertido porque no cuenta con el apoyo de la comisión municipal de Estambul. Sin embargo, la tensión no escaló hasta el viernes después de que la Policía desalojara una acampada en el parque y comenzara a cargar con gases lacrimógenos sin motivo aparente. Y aún más, el sábado con las marchas en respuesta organizadas en toda la ciudad y en otras localidades turcas, para protestar contra la que consideran fue una desproporcionada intervención de la Policía y contra el Gobierno de Erdogan, que pretende islamizar la sociedad turca.

Los jóvenes denuncian el estilo de gobierno del primer ministro, que consideran dictatorial. No están de acuerdo, además, con las restricciones a la venta de alcohol o con el endurecimiento de la regulación del velo islámico, que consideran supone una progresiva islamización de la sociedad turca. "Primero el velo, luego el alcohol y ahora quieren adoptar medidas contra el aborto", señaló Yisam.

En tanto, Erdogan rechazó la acusación de autoritarismo. "¿Erdogan es un dictador? Si es eso lo que piensan de un servidor del pueblo, no tengo palabras", afirmó y acusó al principal partido de oposición, el CHP, de alimentar las protestas, y a los manifestantes de haber "roto vidrieras y arrojado piedras". "¿Es esto la democracia?", preguntó el acosado premier en declaraciones televisivas.

Agencias DPA, AFP, EFE, Reuters y ANSA,

y Ámbito Financiero

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