18 de septiembre 2009 - 00:00

Más que la sensatez, decidió la crisis

Bruselas - La cooperación rusa para lidiar con el problema nuclear de Irán (ver pág. 18) es la causa más obvia del interés de Barack Obama en relajar las tensiones con Rusia. Otra pasa por el deseo de la OTAN de contar con algún tipo de apoyo en su principal desafío actual, la guerra en Afganistán. Sin embargo, observadores citan una razón más pedestre para explicar la cancelación del escudo antimisiles que EE.UU. planeaba crear en Polonia y República Checa: los estragos de la crisis económica y la falta de fondos.

«El principal motivo es de tipo técnico-presupuestario y no el deseo de complacer a los rusos», estima Joseph Henrotin, del Centro de Análisis y de Previsión de Riesgos Internacionales (CAPRI) de París.

Se debe sobre todo «a las dudas recurrentes de algunos sectores militares estadounidenses sobre la eficacia real de estos misiles y de su costo en este período de crisis», agrega este experto.

Según The Wall Street Journal, que anticipó la decisión presidencial, los expertos estadounidenses concluyeron principalmente que la amenaza estratégica de los cohetes iraníes de largo alcance (más de 5.000 km), capaces de golpear el territorio de Estados Unidos no era, después de todo, inminente.

En época del presidente George W. Bush, Washington, para justificar el despliegue en Europa Oriental del «tercer pilar» de su escudo antimisiles, aseguraba que el tiempo apremiaba al estimar que Teherán podía dotarse de este tipo de armas tan pronto como 2015. Aparentemente, los militares rusos, que negaban obstinadamente que los iraníes estuvieran tan avanzados, habían evaluado mejor la situación.

Agencias AFP, Reuters y EFE

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