31 de octubre 2014 - 00:00

Más sobre sedes vaticanas

La sede de la embajada argentina en el Vaticano estuvo en el Palazzo Patrizi de Roma hasta que el Gobierno de Néstor Kirchner, con Vicente Espeche Gil aún de embajador, decidió devolverla a los propietarios a quienes se la alquilaban. Espeche Gil estuvo en esa representación durante los gobiernos de Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y los primeros meses de la gestión Kirchner. Espeche Gil apenas asumió propuso a la Cancillería devolver los dos pisos del palacio, que se alquilaban por 20 mil euros. En uno funcionaban las oficinas y en otro la residencia del embajador.

Esteban Caselli, que había sido embajador ante la Santa Sede bajo la presidencia de Carlos Menem, fue el secretario de Culto de Duhalde y desde esa función desbarató esa intención de devolver los dos pisos. Pero cuando asumió Kirchner, con Rafael Bielsa de canciller y Eduardo Valdés - futuro embajador en el Vaticano-, se produjo la mudanza. Las oficinas de la embajada fueron a un edificio y la residencia a otro, también bajo la forma de alquileres.

Este diario publicó ayer la noticia de que se le ha pedido al papa Francisco, de manera informal, que provea en préstamo un edificio en Roma para que se traslade allí la sede de la embajada, que el Gobierno quiere convertir en la más grande entre todas las que mantiene en el mundo.

En caso de que esa gestión no tuviera frutos, le queda a la Argentina el recurso de alquilarle al Vaticano alguno de los edificios que posee sobre la Via della Conciliazione, que es la avenida que da acceso a la plaza de San Pedro. Sobre esa arteria, que comunica al Vaticano y el centro de Roma, la Santa Sede posee varias propiedades, como los palacios Torlonia, dei Penitenzieri, dei Convertendi, y las iglesias de Santa Maria en Traspontina y Santo Spirito en Sassia. En varios edificios hay oficinas y locales en alquiler.

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