4 de agosto 2010 - 00:00

Masacre en EE.UU.: mató a 8 compañeros y luego se suicidó

El hombre era un afroamericano de 34 años, que trabajaba en la empresa Hartford Distributors, en Massachusetts.
El hombre era un afroamericano de 34 años, que trabajaba en la empresa Hartford Distributors, en Massachusetts.
Nueva York - Un conductor enfurecido porque perdió su trabajo como distribuidor de cerveza -aunque otras versiones dicen que había denunciado acoso racial- entró ayer a las oficinas de la empresa en Manchester, en Massachusetts, y mató a tiros a ocho personas, tras lo cual se suicidó.

Directivos de la empresa, Hartford Distributors, identificaron al hombre como Omar Thornton, un afroamericano de 34 años, quien trabajaba en el depósito desde hacía dos años.

Los funcionarios policiales acudieron a la sede de distribución, en Connecticut, en el momento del cambio de turno, cuando había unas 40 personas en su interior. «Nueve personas, incluyendo el sospechoso, murieron durante el ataque», indicó la Policía de Manchester. «En este momento estamos en el proceso de identificación de las víctimas y notificando a las familias», agregó la fuente.

El atacante, que según los medios locales fue convocado por la gerencia debido a una cuestión disciplinaria, fue encontrado sin vida unos 40 minutos más tarde, luego de haber matado a ocho personas antes de suicidarse.

Mientras que dos personas resultaron heridas y fueron trasladadas a un hospital local. «Se espera que sobrevivan», indicó la Policía en el comunicado dado a conocer ayer.

Un miembro del sindicato Teamsters, John Hollis, citado por el diario Hartford Courant, explicó que el causante de la tragedia, Omar Thornton, había sido contratado hace relativamente poco tiempo por la empresa. Según el gremialista, Thornton había sido convocado para una reunión por la dirección de Hartford Distributors a raíz de un problema de disciplina. «El sindicato lo iba a acompañar para tratar de resolver el problema», agregó.

Por su parte, una vecina de Manchester, Joanne Hannah, contó que su hija Kristi había salido con el suicida durante unos ocho años. Según la mujer, Thornton se había quejado de ser discriminado en el trabajo por ser negro. Entre las víctimas identificadas figuran un miembro de la familia dueña de la empresa y el resto, empleados de ésta.

Poco después de la tragedia, testigos relataron que podía verse una columna de humo negro que salía del depósito de la empresa donde ocurrieron los hechos. Tras la intervención de los bomberos, el humo fue controlado. Numerosos vehículos de la brigada de explosivos se hicieron presentes en el lugar para revisar el auto del suicida, según la Policía citada por el Courant.

El representante John Larson, de la localidad vecina de East Hartford y que dijo conocer personalmente a los dueños de la empresa familiar, visitó el lugar de los hechos durante el mediodía de ayer tras el tiroteo. «La familia Hollander es probablemente una de las más respetadas de la comunidad judía de Hartford», comentó Larson. «No había obra de caridad en la que no participaran», agregó.

Agencia ANSA y AFP

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