26 de febrero 2014 - 00:00

Massistas, presas del internismo

Sergio Massa salió a aplacar la cada vez más profunda pelea interna del Frente Renovador bonaerense. Con al menos un póker de candidatos ya lanzados a la carrera por la gobernación, el exintendente de Tigre salió a amonestar a Darío Giustozzi en el último acto de Parque Norte. En un mensaje con doble lectura, tanto para el PJ que responde a Daniel Scioli como para sus propias huestes, el exjefe de Gabinete dejó claro el perfil del Frente Renovador: "No podemos ser un instrumento electoral de candidaturas sino un medio para que los argentinos puedan llevar adelante sus sueños. Hablar de candidaturas hoy es de miserables".

El massismo acaba de desembarcar en la Cámara de Diputados de la Nación y ya tiene su propia interna para suceder a Scioli. Giustozzi, el último intendente de la Primera Sección en sumarse al FR, fue el primero en autopostularse. Actos en soledad, campaña en vía pública y activa participación en medios detonaron el recelo de massistas que llegaron antes a ese espacio. Massa tomó nota del silencioso y creciente malestar por el juego de líbero del exintendente de Almirante Brown y salió a apaciguar la interna. En el FR algunos atribuyen la frase de Massa como un meta-mensaje para Giustozzi, quien desencadenó el efecto dominó de precandidaturas a gobernador en el massismo. El peronista Jesús Cariglino es el primer disidente en el pelotón de intendentes del conurbano. Nunca adhirió al Frente para la Victoria de Néstor y Cristina de Kirchner y resistió en soledad, aun antes del portazo que pegó Massa contra la Casa Rosada antes de las elecciones de octubre del año pasado. El intendente de Malvinas Argentinas mantiene con bajo perfil su armado para pelear por la gobernación y mastica algunas amarguras que provoca la expansión del Frente Renovador. Como la reciente incorporación del intendente de Merlo, Raúl Othacehé, el mismo que le caminó su distrito a favor del kirchnerismo cuando Cariglino apoyaba la fórmula Eduardo Duhalde-Mario das Neves en las presidenciales de 2011. El intendente de Malvinas Argentinas devolvió la gentileza hace dos semanas al recibir en la Muncipalidad a Gustavo Menéndez, el concejal que encabezó la lista local del FR el año pasado y se impuso en las urnas. Además, Cariglino mantiene buen diálogo con el PRO de Mauricio Macri, un activo que puede cotizarse de cara a un eventual balotaje en 2015. Pegado a Massa, en el riñón político del exintendente de Tigre, aparece Joaquín de la Torre, jefe comunal de San Miguel. Su vínculo con Massa es estrecho y el jefe del FR lo oxigenó para instalar una precandidatura a gobernador bonaerense. Además, el exjefe de Gabinete lo quiere tener cerca para sus recorridas a nivel nacional.

La última en lanzarse fue la diputada provincial Mónica López, excompañera de fórmula para la gobernación de Francsico de Narváez. Ya camina la provincia de Buenos Aires y cuenta con la ventaja de ser la primera mujer massista en instalarse para suceder a Scioli. Su esposo, el secretario general de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles, Alberto Roberti, es diputado nacional y fundador del bloque del Frente Renovador en la Cámara de Diputados.

El lote se completa con Gustavo Posse, el intendente radical de San Isidro que amagó con ser candidato a gobernador del PRO luego de su paso por el radicalismo K de la mano de Julio Cobos. Comparte la misión de acercar dirigentes radicales con el intendente de Junín, Mario Meoni, quien estuvo presente en el acto del lunes en Parque Norte y hasta se permitió bromear: "Quién hubiese dicho que me iban a ver a mí festejando el primer triunfo del peronismo".

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