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Mastellone busca salvataje oficial “modelo SanCor”
Pascual Mastellone
La realidad, sin embargo, sería muy diferente: Danone depende de Mastellone, que la provee de leche para elaborar sus productos de la línea «frescos» (yogures, postres, etc.), por lo que es casi un hecho que seguirá auxiliándola para cumplir con sus obligaciones financieras, como viene haciendo desde hace un par de años.
Controles
Sin embargo, no parece probable que -al menos en la actual coyuntura- los franceses se hagan cargo de una empresa que registra pérdidas a repetición desde hace tres años, y además padece la espada de Damocles de los controles de precios impuestos por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Esos controles, sumados a la errática política del Gobierno de los Kirchner para el sector lácteo (que llegó hace no mucho a impedir la exportación de quesos, con lo que las elaboradoras apilaron stocks imposibles de colocar en el mercado interno) son algunas de las causas centrales de la crisis de La Serenísima/Mastellone.
Esos mismos controles son los que desalientan a Danone de comprar Mastellone. El razonamiento es incuestionable: están en un mercado desregulado, vendiendo productos de alto valor agregado y rentables; si compran La Serenísima ingresarían en el resbaladizo terreno de los commodities (la leche fluida lo es) con precios regulados y un funcionario implacable.
En sentido inverso, su «enemiga» SanCor logró auxilio externo desde Venezuela -tras una gestión oficial- canjeando leche en polvo que exporta a ese país por un crédito blando que, al menos por ahora, la salvó del default. A eso apuntaría hoy Mastellone, quizás buscando el auxilio de la versión de la «desnacionalización» de su firma.
Cabe recordar que hace tres años Walmart intentó comprar Coto, que atravesaba una complicada situación financiera. El entonces presidente Néstor Kirchner se enteró de la oferta; primero montó en cólera y «crucificó» a Alfredo Coto por su intervención en un Coloquio de IDEA que presidió el supermercadista, pero después ordenó armar un fideicomiso bancario para canjear la deuda de Coto en condiciones mucho más favorables para la última de las grandes cadenas minoristas en manos de capital nacional. La Serenísima entonces buscaría una «salida Coto» (o SanCor) para sus tribulaciones.


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