22 de junio 2009 - 00:00

Mastellone busca salvataje oficial “modelo SanCor”

Pascual Mastellone
Pascual Mastellone
La supuesta venta de Mastellone Hermanos (La Serenísima) a Danone sería un intento del propio Pascual Mastellone de que el Gobierno le encuentre un socio local, o al menos un acuerdo en condiciones similares a las que logró SanCor hace un año y medio. La posibilidad de que el grupo francés -su socio en varios negocios- sea el comprador es remota, y mucho más que la operación vaya a cerrarse en las próximas semanas.

Si bien es un hecho que La Serenísima cambiará de manos tarde o temprano, porque Pascual Mastellone -su fundador y conductor- no tiene herederos ni sucesores en su familia, que ese comprador vaya a ser Danone, y -sobre todo- en las próximas semanas, es virtualmente imposible.

Candidata

La semana pasada hubo medios que dieron casi como un hecho que la alimentaria francesa era la candidata natural para quedarse con la empresa láctea de Mastellone, pero fuentes cercanas a la presunta compradora negaron que se estuviera siquiera negociando una operación en esa dirección.

«No es verdad que haya habido reuniones en París; no es cierto que hayan acercado a Arcor a la transacción; no es verdad que haya preacuerdos ni mucho menos que se esté esperando a las elecciones de la semana que viene para anunciar el cierre de la compra», dijo a este diario una fuente cercana a Danone.

Las versiones sobre la venta de Mastellone Hermanos -que conserva en exclusividad el deficitario negocio de la leche fluida, compartiendo con Danone o habiéndose desprendido de los más rentables- surgieron de tamberos de la provincia de Santa Fe, muchos de ellos proveedores tanto de La Serenísima como de sus principales competidores. La ambigua desmentida remitida por Mastellone a la Bolsa porteña la semana pasada avivó el fuego del rumor, pero en realidad el comunicado sólo hablaba de explorar nuevas alternativas de negocios en conjunto.

La realidad, sin embargo, sería muy diferente: Danone depende de Mastellone, que la provee de leche para elaborar sus productos de la línea «frescos» (yogures, postres, etc.), por lo que es casi un hecho que seguirá auxiliándola para cumplir con sus obligaciones financieras, como viene haciendo desde hace un par de años.

Controles

Sin embargo, no parece probable que -al menos en la actual coyuntura- los franceses se hagan cargo de una empresa que registra pérdidas a repetición desde hace tres años, y además padece la espada de Damocles de los controles de precios impuestos por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Esos controles, sumados a la errática política del Gobierno de los Kirchner para el sector lácteo (que llegó hace no mucho a impedir la exportación de quesos, con lo que las elaboradoras apilaron stocks imposibles de colocar en el mercado interno) son algunas de las causas centrales de la crisis de La Serenísima/Mastellone.

Esos mismos controles son los que desalientan a Danone de comprar Mastellone. El razonamiento es incuestionable: están en un mercado desregulado, vendiendo productos de alto valor agregado y rentables; si compran La Serenísima ingresarían en el resbaladizo terreno de los commodities (la leche fluida lo es) con precios regulados y un funcionario implacable.

En sentido inverso, su «enemiga» SanCor logró auxilio externo desde Venezuela -tras una gestión oficial- canjeando leche en polvo que exporta a ese país por un crédito blando que, al menos por ahora, la salvó del default. A eso apuntaría hoy Mastellone, quizás buscando el auxilio de la versión de la «desnacionalización» de su firma.

Cabe recordar que hace tres años Walmart intentó comprar Coto, que atravesaba una complicada situación financiera. El entonces presidente Néstor Kirchner se enteró de la oferta; primero montó en cólera y «crucificó» a Alfredo Coto por su intervención en un Coloquio de IDEA que presidió el supermercadista, pero después ordenó armar un fideicomiso bancario para canjear la deuda de Coto en condiciones mucho más favorables para la última de las grandes cadenas minoristas en manos de capital nacional. La Serenísima entonces buscaría una «salida Coto» (o SanCor) para sus tribulaciones.

Dejá tu comentario