Matan a 12 afganos por error y se complica la ofensiva de la OTAN

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Kabul y Washington - En el segundo día del gran asalto que las fuerzas internacionales y afganas lanzaron sobre un bastión talibán del Sur, la OTAN admitió haber matado a doce civiles luego de que un par de misiles disparados contra la insurgencia no acertara su objetivo. Un error de esta índole choca de frente con la difícil estrategia de ganarse a la población local, en el marco de una guerra que, según admite el Pentágono, las fuerzas aliadas no van ganando.

Entre los afganos, la guerra contra los talibanes es cada vez más impopular, y los estadounidenses concentran sus esfuerzos en «ganar sus corazones», según encargados de la ofensiva coordinada con el impopular presidente Hamid Karzai.

En un comunicado, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), misión bajo mando de la OTAN, explicó que los proyectiles salieron de un sistema de lanzamisiles hacia un refugio desde el cual los talibanes estaban abriendo un fuego «preciso y directo» contra las fuerzas aliadas. Un militar afgano y otro extranjero resultaron heridos por los disparos que los talibanes estaban efectuando en el distrito de Nad Alí, en la conflictiva provincia sureña de Helmand.

Objetivo

«La actual operación en el centro de Helmand está dirigida a restaurar la seguridad y la estabilidad en esta zona vital de Afganistán. Es lamentable que durante nuestro esfuerzo conjunto se hayan perdido vidas inocentes», indicó el jefe de la ISAF, el general estadounidense Stanley McChrystal. «Expresamos nuestro más sentido pésame y nos aseguraremos de hacer todo lo que podamos para evitar futuros incidentes», continuó el general.

McChrystal pidió también disculpas al presidente afgano, Hamid Karzai, por lo que consideró un suceso «desafortunado», e indicó que el sistema de lanzamisiles no volverá a ser utilizado hasta que se someta a una inspección.

Uno de los pedidos expresos del presidente antes del inicio de la Operación Moshtarak («Juntos» en dari) había sido que se evitaran las bajas civiles y los bombardeos aéreos. La ONU también había instado a las partes en conflicto a que la población no se vea afectada por los combates y a que se respete al personal humanitario desplegado para ayudar a los desplazados.

La ofensiva, una de las mayores contra los talibanes desde que comenzó la guerra en 2001, se da al inicio de una campaña para imponer el control del Gobierno en las zonas en manos de los rebeldes, antes de que las fuerzas de EE.UU. inicien un retiro planificado en 2011.

Consejos

Las fuerzas extranjeras aconsejaron a los civiles que no salgan de sus casas, aunque señalaron que no saben si el ataque llevará a un fuerte enfrentamiento. Cuantiosas bajas de civiles podrían poner la operación bajo presión de grupos de derechos humanos y el propio Gobierno afgano, quienes afirman que debido a que la OTAN alentó a las personas a quedarse, está violando una responsabilidad moral y legal adicional de evitar fuertes enfrentamientos que los dañaría. La mayoría de la población del área, estimada en hasta 100.000 personas, se quedó donde está.

En la operación participan 15.000 militares de la OTAN, en su mayoría norteamericanos, y 2.500 soldados afganos.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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