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Máxima tensión en Brasil ante el duelo Lula-Moro
El expresidente pidió que su declaración fuera transmitida por TV o, al menos, grabada. El juez lo rechazó y denunció un intento de generar un acto político. Miles de militantes de izquierda viajan a una Curitiba que estará blindada.
TERRITORIO HOSTIL. “¡Bienvenido! La ‘república de Curitiba’ te espera con los barrotes abiertos”, ironiza un cartel contra Luiz Inácio Lula da Silva y en apoyo a la operación “Lava Jato”.
"La idea es que no haya contacto entre los dos grupos", dijo Wagner Mesquita, secretario de Seguridad Pública de Curitiba.
La tensión ex comprensible. Por un lado, porque el duelo enfrentará al político brasileño más trascendente de la historia reciente y al juez que encarna una cruzada anticorrupción sin precedentes en el país. Por el otro, porque el desenlace de esta y otras causas serán cruciales para el próximo proceso electoral y para el futuro del país.
Lula da Silva deberá responder a la acusación de que recibió 3,7 millones de reales (1,16 millones de dólares al cambio actual) de la constructora OAS, incluyendo un tríplex en el balneario de Guarujá (San Pablo) y el costo del almacenamiento de sus bienes personales y de su acervo presidencial entre 2011 y 2016.
Se espera que la sentencia de primera instancia se conozca dentro de 45 a 60 días. Si la misma es condenatoria y esta es ratificada en segunda instancia, Lula da Silva no podrá competir en la elección presidencial, para la que lidera todos los sondeos.
Este caso es apenas una de las cinco acciones penales que enfrenta, la mayoría de ellas por corrupción, algunas durante sus años en el Palacio de Planalto.
El enfrentamiento entre el joven juez de 44 años y el veterano político de 71 estalló en marzo de 2016, cuando la policía golpeó la puerta de la residencia de Lula durante la madrugada. Las calles aledañas habían sido bloqueadas por un fuerte operativo repleto de uniformes camuflados, vehículos y armas largas.
Lula fue llevado coercitivamente a declarar y ese mismo mes el Supremo Tribunal Federal bloqueó su nombramiento como jefe de gabinete de Dilma Rousseff (2011-2016). ¿La causa? La divulgación de una conversación entre ambos, que sugería que su designación buscaba darle fueros para protegerlo de la justicia ordinaria. Ambas órdenes salieron del juzgado de Moro.
Justamente, esas filtraciones ilegales motivaron que los abogados de Lula da Silva pidieran la emisión por televisión de su declaración o, cuando menos, la grabación de la misma, lo que fue denegado por el juez federal. Sin embargo, los abogados de la defensa planean apelar.
Poco después, el estudio que representa al exmandatario presentó un pedido de hábeas corpus para suspender el proceso, argumentando que habían sido agregados a la causa documentos de Petrobras. La defensa pide más tiempo para analizar las casi cien mil páginas recibidas.
| Agencias AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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