8 de agosto 2011 - 00:00

“Me interesa todo lo oculto en esta ópera de Debussy”

Fuchs ya montó «Pelléas et Mélisande» en Londres, y el Colón conocerá desde mañana su versión del clásico de Debussy.
Fuchs ya montó «Pelléas et Mélisande» en Londres, y el Colón conocerá desde mañana su versión del clásico de Debussy.
«Pelléas et Mélisande», la obra maestra de Claude Debussy sobre el drama homónimo del belga Maurice Maeterlinck, volverá al escenario del Teatro Colón a partir de mañana (con más funciones el viernes 12, martes 16 y miércoles 17, siempre a las 20.30). Con dirección musical de Emmanuel Villaume y régie de Olivia Fuchs, la producción estará encabezada por dos cantantes de reciente y satisfactoria actuación en el Colón: el austríaco Markus Werba (Papageno en la «Flauta mágica» de mayo pasado) y la francesa Anne-Sophie Duprels (protagonista de «Manon» de Massenet en 2010). Completan el elenco Marc Barrard (Golaud), Kurt Rydl (Arkel), Fabiola Masino (Yniold), Vera Cirkovic (Geneviève), Mario De Salvo (Médico) y Sebastiano De Filippi (Pastor).

Dialogamos con Fuchs sobre su tarea en esta producción:

Periodista: ¿En qué consiste su propuesta para «Pelléas»?

Olivia Fuchs: La podría definir como contemporánea y simbolista, dado que la obra es simbolista. Encuentro que hay una cierta dureza y violencia en la superficie, y es por eso que hicimos un decorado abstracto, con un círculo que viene a ser la fuente y un cuadrado que simboliza varias cosas, y un dispositivo giratorio, que de un lado es el castillo y del otro un abismo, porque encuentro que en esta pieza todos los personajes transitan por lugares peligrosos. La luz es muy importante en esta obra, y a través de la iluminación se pueden crear muchas atmósferas distintas. Para mí es fundamental investigar qué hay debajo de esa dureza superficial, porque muchas veces los personajes dicen una cosa pero quieren decir otra, y por eso es tan difícil interpretar su discurso. Es una sociedad muy estratificada donde no hay progreso, y en el castillo la muerte parece estar por todos lados, casi todos son viejos, incluso Yniold parece ahogado por esta atmósfera opresiva. Siguiendo esa idea, el vestuario es muy constrictivo.

P: ¿Es su primera régie de esta ópera?

O. F.: No, ya la hice el año pasado en un festival en Londres. La puesta era ligeramente diferente, pero el concepto es el mismo. En esa oportunidad hubo muchos obstáculos, enfermedades, etcétera, y además al ser al aire libre era más difícil el tema de la iluminación, pero esta vez tenemos excelentes cantantes-actores y un teatro maravilloso con todos los recursos.

P.: ¿Cuáles son en su opinión los conflictos principales de esta ópera?

O. F.: En primer lugar, un conflicto generacional entre los viejos y los jóvenes, también entre hombres y mujeres, es un patriarcado, pero también hay un enfrentamiento de culturas. Mélisande viene de otro lado, del agua, es como una sirena. Ella se casa con el hermano mayor pero se enamora del menor, y se sabe que Genviève, la madre de ambos, se había casado con dos hermanos. En la obra de Maeterlinck las mujeres tienen algo muy espiritual que los hombres no poseen.

P.: ¿Qué influencia tuvo la música de Debussy en su trabajo?

O.F.: Todo viene de esa música, es muy atmosférica, impresionista, y puede llevar en muchas direcciones, por eso hay que ser claro en la elección.

P.: ¿Por ejemplo?

O.F.: Intento encontrar el sub-texto. Hay una escena entre Golaud e Yniold, que nunca se sabe cuánto sabe. En la música encuentro que el niño está muy ahogado pero que intenta decir cosas que su padre quiere escuchar. En un momento éste le pregunta si Pelléas y Mélisande se besaron, Yniold dice que no, pero Golaud lo mira y entonces dice «Sí!», y eso puede ser interpretado de muchas maneras. Golaud y todos los demás están obsesionados con la verdad, pero, ¿qué es la verdad? Algo muy subjetivo.

Entrevista de Margarita Pollini

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