Angela Merkel esbozó ayer una autocrítica sobre su política de inmigración, tras el nuevo revés electoral que sufrió su partido en Berlín. Si pudiera, volvería atrás varios años para que nos preparáramos mejor ante la situación que nos sorprendió en 2015, cuando centenas de miles de refugiados afluyeron hacia Alemania, dijo la canciller, que se reunió con el derrotado candidato berlinés, Frank Henkel. Dios sabe que no siempre hemos tomado buenas decisiones en los últimos años, reconoció, aunque defendió su idea de abrir el país ante la crisis humanitaria.
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