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Mendoza les cantó al vino y a la independencia
Esta edición de la fiesta número 74, fue especial tanto por el haber sabido mantener los aspectos que hacen a su tradición como los espectáculos y coreagrafías que buscaron un tono innovador.
Como ocurre cada año, el pueblo mendocino acompañó en forma masiva. En noches y tardes de mucho calor como fueron las del viernes y las del sábado pasados -con temperaturas cercanas a los 40 grados-, saturó las calles de la capital provincial para ver de cerca a las reinas en la Vía Blanca y el Carrusel, con una convocatoria en torno a las 300 mil personas. También colmó el Teatro Griego Frank Romero Day, con capacidad para 20 mil personas y que desde hace tiempo tiene en los cerros una tribuna paralela e informal, con igual cantidad de espectadores, que arriesgan su cuerpo para poder ser parte del show.
Esta edición de la Fiesta, la número 74, fue especial también por la tensión que vivió el público en la elección de la reina, que fue una de las más reñidas de la historia: María Flor I, la sonriente morocha de Santa Rosa, venció por apenas un voto a Tamara Otero, la espigada rubia de Junín, que muchos daban por ganadora antes de tiempo. Este fue el broche de oro de la Fiesta y el desenlace de una carrera que dura meses y que comienza con la elección de las reinas departamentales.
Para empezar a entender todo lo que moviliza la elección de la Reina de la Vendimia es necesario estar en Mendoza. En primer lugar el público se maneja como «hinchada», por el fervor con que vive este concurso de belleza. Cada cual apoya a su reina, y las jóvenes se encargan de hacer su campaña para acceder a la corona. Postales, pasacalles y propaganda estática inundan la ciudad, como si se tratara de la elección de gobernador. Claro que en estos casos lo que se observan son jóvenes y bellos rostros. Este año, inclusive, hubo algo de discurso político: la saliente soberana Candela Carrasco, de San Martín, se animó a criticar la distancia que separa a los dirigentes del pueblo llano.
La otra gran pasión local es el acto central, en el impresionante Teatro Griego -enclavado en los cerros, dentro del Parque San Martín-, que llena de orgullo a los mendocinos y siempre agota sus localidades, con precios de reventa que llegan a superar los $ 300. Este año había doble motivo para festejar. En primer lugar, el sector vitivinícola atraviesa un buen momento -con aumento de producción y ventas- y, por encima de todo, la gran celebración de 2010: el Bicentenario de la Independencia. «Cantos de vino y libertad» fue el título esta vez, con guión de Arístides Vargas y dirección de Vilma Rúpolo. Se apeló a un ingenioso y particular recurso: el relato estuvo sostenido por una supuesta visión que los caballos tienen sobre los hombres. Erigidos como símbolos de libertad, pero también de trabajo, los equinos -representados en escena por tres impactantes marionetas gigantes- guiaron desde sus miradas las grandes preguntas, con mucho de tragedia, que impone el rumbo del progreso desde la época de la colonización. El espectáculo conduce por hitos de la evolución de América, siempre con el estilo que tiene este acto, comparable con las fastuosas aperturas de mundiales de fútbol u olimpiadas: multitud de bailarines en escena (cerca de 800), música en vivo y llamativos juegos de luces. Y la única ruptura no fue que el relato fuera escrito desde los ojos de animales: el esquema del escenario tradicional también se quebró, con bailarines y actores en medio de los cerros, a ambos lados del teatro.
Por la calidad del espectáculo y la masiva aceptación que tienen, los festejos de la Fiesta de la Vendimia muestran un crecimiento cada año en intensidad y duración. Esta vez comenzaron con la delegación mendocina en el Festival de Cosquín, Córdoba, el 22 de enero, siguieron con el Mendorock, el festival Americanto y la Semana Federal, con shows en la capital. Luego fue el momento de la Vendimia y el cierre lo dará el Festival de Tango por los Caminos del Vino en Semana Santa. El conjunto hasta llega a ser rentable, ya que según aseguran fuentes locales, para la provincia implica una inversión de entre $ 10 y $ 11 millones, pero genera ingresos por entre $ 40 y $ 50 millones.
*Enviado Especial

