Un juez de la provincia de Mendoza rechazó ayer el pedido de una mujer para que le realizaran un aborto a su hija de 12 años, que había quedado embarazada tras ser violada por su padrastro.
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El juez de Familia Germán Ferrer consideró que el «feto es una persona en desarrollo» y que el aborto podía llevar a la niña a « graves trastornos psiquiátricos». Además, destacó que el caso no se encuadra en el Código Penal argentino, que castiga el aborto, salvo en los casos en que la vida o la salud de la madre corran peligro o cuando el embarazo sea el resultado de la violación de una mujer mentalmente discapacitada.
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