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Mercado anticipa llegada de otro plan de Bernanke
El denominado «QE3» (las siglas de Quantitative Easing 3) parecía improbable hace veinte días. Sucede que en junio había llegado a su fin el plan de expansión que la Reserva Federal había implementado a partir del último trimestre del año pasado y no parecía necesario un impulso adicional.
Aquel «QE2» tuvo los resultados esperados: mantuvo bajas las tasas de interés y la inyección monetaria les dio un fuerte impulso a las acciones, en especial durante el primer trimestre de 2011. Pero la economía norteamericana no reaccionó como se esperaba, ya que creció sólo un 0,8% en el primer semestre.
Sin embargo, las especulaciones sobre un nuevo plan de estímulo de la Fed no entusiasman como en el pasado. La percepción es que los problemas son mucho más profundos: Estados Unidos tiene serios riesgos de caer en una nueva recesión, pero Europa está cada vez más afectada por el peso de la deuda, que ahora también jaquea a los países centrales del Viejo Continente.
El titular de la Fed, Ben Bernanke, no apurará los anuncios sobre un nuevo plan de relajación monetaria. En realidad, se esperarán los futuros datos relacionados con la actividad económica y especialmente los relacionados con la evolución del empleo. En la medida en que se note un deterioro adicional en los próximos relevamientos, crecerán las chances de una intervención.
La caída de las tasas de interés a niveles mínimos históricos (la de diez años ya se ubica en niveles cercanos al 2% anual) por ahora no ayuda: los inversores privilegian el refugio a tasas mínimas que a la búsqueda de riesgo. La percepción es que el mercado todavía está lejos de haber encontrado un piso.
Eso sí, conviene prepararse: una nueva ronda de inyección monetaria por parte de la Fed implicaría una mayor debilidad del dólar. En ese escenario, volverían a favorecerse los activos «reales», desde el oro hasta las materias primas, pasando por las acciones de empresas vinculadas a la economía real (por ejemplo, mineras y tecnológicas).


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