Estados Unidos, el principal productor de maíz del mundo, ampliará su superficie de siembra de ese cultivo. Cosechas récord, baja del petróleo y firmeza del dólar complican la situación de los commodities.
Superado el informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) de la semana anterior, que confirmó producciones récord en los principales cultivos de verano en los EE.UU., la plaza se concentrará nuevamente en Sudamérica y en la posibilidad de que esta región repita la buena performance productiva del hemisferio norte.
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También se comenzará a discutir el área de siembra que los EE.UU., el principal productor mundial de maíz y soja del mundo, dedicará en la próxima temporada 2015/16. Una aproximación bastante cierta a esta tendencia nos la brindará el próximo Outlook que se llevará a cabo en Washington a mediados del mes próximo.
Mientras tanto, la consultora privada Informa Economics reveló recientemente sus estimaciones para el próximo ciclo, proyectando una siembra de maíz de 35,86 millones de hectáreas, en comparación con 36,66 millones de hectáreas implantadas en 2014. Para soja, los especialistas estiman que se implantarán 35.6 millones de hectáreas, comparado con 33,9 millones de hectáreas sembradas el año anterior. Para trigo, Informa Economics proyecta que se sembrarán 22,2 millones de hectáreas en todas sus variedades comerciales, en comparación con 22,9 millones de hectáreas implantadas en la campaña anterior.
Otro elemento determinante a observar es el ritmo de compras de la demanda. En este sentido, las noticias son buenas: China adquirió en el mes de diciembre pasado 8,53 millones de toneladas de porotos de soja, lo que constituye un nuevo récord mensual. Con estas compras, el total acumulado para el período comprendido entre octubre a diciembre de 2014, ascendió a 18.66 millones de toneladas, un 6% por encima de las registradas en idéntico período del año anterior.
El total de compras acumuladas por China en el año calendario 2014 fue de 71,4 millones de toneladas., comparado con 63,4 millones de toneladas del año anterior, lo que implica un incremento en las compras anuales del 12.6% en relación con 2013. Para 2014, el USDA proyecta que las importaciones a esta nación alcanzarán los 74 millones de toneladas.
También el mercado financiero, y la relación de éste con las plazas de materias primas, concentrarán la atención del mercado. El dólar continúa apreciándose en relación con el resto de las monedas y ésta no resulta ser una buena noticia para los commodities.
En nuestra opinión, esta temporada se encontrará más influenciada por los avatares financieros que por los que resultan específicos de la plaza granaría, más que en otras campañas.
El año comenzó con una fuerte caída del petróleo y de los metales de uso industrial, continuando así una tendencia iniciada en el tramo final de 2014. El cobre registró una marcada baja en los primeros días del año, llegando en un momento a liderar las pérdidas de este período con un quebranto superior al 12%. También sufrieron algunos commodities que habían liderado la tendencia en 2014, como los futuros de carne bovina y cerdos, que fueron el sustento de la importante mejora en el mercado de harina de soja de varios meses atrás.
Precios del crudo
El debate actual en el mercado financiero se centra en analizar las consecuencias que podrá tener un petróleo tan bajo en el contexto mundial. Por un lado, los precios del crudo en los niveles actuales son buenos para el 70% de las economías mundiales, que dependen fundamentalmente de las importaciones de este insumo.
Por otro lado, la fuerte baja en el petróleo y sus derivados y en los metales industriales nos induce a pensar que el mundo comienza a transitar un fenómeno deflacionario, que puede conducir a un ajuste en los precios de todas las materias primas, incluyendo los granos.
Las divisas, a lo largo y a lo ancho del mundo se vienen debilitando, sufriendo un importante ajuste, en tanto que el dólar norteamericano no ha dejado de subir. Esta circunstancia desfavorece a las materias primas, cuyas cotizaciones se expresan en esta moneda.
La baja internacional del petróleo también es una mala noticia para la demanda de fuentes de energía alternativa -como el etanol o el biodiésel- que bajan al compás del crudo. El costado positivo de este fenómeno es que se reducirán los costos de implantación y se abaratarán los fletes internacionales.
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