Mercados pacíficos

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Apartando la paja del trigo, dejando a un lado las menudencias de siempre -aportadas desde Wall Street, tomando algún par de ratios menores- nos quedamos con la tregua lograda en el conflicto bélico, que tenía al mundo con el corazón en la boca como el que derramó más tranquilidad en los mercados. Y, a través de ello, permitir que los indicadores concretaran leves incrementos. Nada para emocionarse, pero con cierta valía en cuanto a un perfil de salir de la apatía y la bajante. A lo largo de Europa se anotaron tales subas, debajo del 1 por ciento, que en el caso del Dow Jones se contrajo a un tibio 0,4 por ciento.

El Bovespa quedó fuera de foco, y con signo invertido, cerrando con ligero caer de un 0,37 por ciento. Y de última, el transitar de nuestro Merval que pudo sumarse a la caravana y no quedar afuera de ella (como varias veces subiera) haciendo un piso mínimo de «2291» puntos. Desde allí lanzar una avanzada que lo colocó en un máximo de «2319» que, también, le sirvió de cierre de rueda. Lo más rescatable, con el 1 por ciento conseguido, fue haberse encaramado en la centena superior. Mucho más recatado el indicador Bolsa -nivel general- solamente con un 0,23 por ciento de evolución. Un total de «30» plazas en aumento, por «28» en descenso, configurando un trasfondo de equilibrio y con mayor acento en acciones líderes. Siderar -la gran nota- con alza del 6,5 por ciento y Edenor en otra avanzada positiva, con el 5,3 por ciento, fueron lo más destacado. IRSA -con más del 7 por ciento-, Gaming y el 6,5 por ciento, más la plaza de Rigolleau, un 5,13 por ciento, fueron los papeles con más perjuicios en el día. Volumen en acciones por $ 26 millones de efectivo, velocidad «de crucero», con mejor composición en el «mix» de órdenes. Una fecha sacada a flote. Y la Bolsa, nadando.

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