15 de julio 2013 - 00:00

Mercados, pendientes de Bernanke

Esta semana los inversores estarán atentos a las novedades que puedan surgir en torno del futuro de Portugal, sobre todo ante la incertidumbre generada por la aparente revisión postergada de la "troika" que debía desembarcar hoy en Lisboa. También monitorearán los discursos del titular de la Fed, Ben Bernanke, el miércoles y jueves ante el Congreso de EE.UU. a la espera de nuevas señales sobre los posibles cambios en la política monetaria. Pero uno de los platos fuertes se servirá en Moscú el viernes y sábado con la reunión de ministros de Finanzas del G-20.

En Wall Street, tras un cierre semanal a toda orquesta con ganancias del 2% en el Dow Jones, un 3% en el S&P 500 (llegó a máximos históricos) y del 3,5% en el NASDAQ, en parte gracias a los dichos de Bernanke y al buen inicio de la temporada de balances, esta semana llegan otros pesos pesados al recinto (que deberán revalidar el buen humor generado por Alcoa, JP Morgan y Wells Fargo): Apple, Citigroup, Bank of America, Goldman Sachs, Johnson & Johnson, Coca-Cola, eBay, Morgan Stanley, American Express, Caterpillar, McDonald´s, Verizon, Microsoft, IBM y Boeing. Al respecto, el viernes el balance de UPS, considerado un termómetro de la salud de la economía no inyectó optimismo. Claro que la campaña de resultados corporativos todavía no puede robarle el protagonismo a la Fed y su "tapering" (retiro de estímulos). Ahora la preocupación de los inversores ya no pasa por si habrá retiro de estímulos, que se dan por hecho, sino cómo afectará a los mercados que subieron con fuerza en medio de la crisis económica gracias al doping de la Fed. De modo que esta semana también tendrán que contener la respiración y digerir las nuevas disertaciones de Bernanke, porque la Fed está destinada a avanzar hacia la normalización salvo que el mercado experimente un giro hacia el realismo y pierda efervescencia. La normalización de la Fed se dará tarde o temprano. No debe olvidarse que el techo de endeudamiento del Gobierno de Obama está acercándose a una nueva prueba de fuego el 1 de septiembre y, mientras tanto, todos los políticos en Washington están inmersos en el debate sobre la ley de inmigración que podría enredar el tema de la deuda federal.

En relación con Europa, más allá de la situación de los periféricos, Alemania, aún motor de la economía europea, sigue manejando los hilos de las decisiones que se toman en Bruselas en pos de la estrategia de los ajustes en detrimento del crecimiento. Pero crecen las dudas sobre su capacidad para resolver la crisis crediticia. Los expertos han fijado el 22 de septiembre como posible punto de inflexión en esta manera de coordinar la salida de la crisis. Es el día elegido para la celebración de elecciones y un buen momento para pensar en cambios si el Gobierno de Angela Merkel sufre un traspaso de poderes.

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