- ámbito
- Edición Impresa
Mercados y ferias, conexión cultural para los viajeros
El Rastro madrileño siempre luce repleto de turistas. Para encontrar los puestos buscados conviene averiguar su ubicación antes de mezclarse en la multitud.
Es, además, una buena oportunidad para practicar el regateo, arte que muchas veces se ejercita con total desparpajo para obtener, triunfalmente, piezas de muy dudosa utilidad. La gastronomía está siempre muy presente en estos sitios, con abundancia de platos y bebidas autóctonos. Hay mercados de todo tipo y color: glamoroso en Londres, esotérico en La Paz, infinito en Tánger, populoso en Atenas, gauchesco en Buenos Aires... Los hay de día y de noche y hasta sobre el agua, como ocurre en Tailandia. Veamos aquí una reseña de ferias que vale la pena conocer.
1 Portobello
Londres, Inglaterra
Se trata de uno de los mercados con mayúscula dentro de esta lista y uno de los más visitados del mundo. Las antigüedades son la especialidad, pero hay espacio para muchos otros objetos, como por ejemplo los libros, exhibidos en negocios idénticos al que unió a Hugh Grant y Julia Roberts en la película Notting Hill. De hecho, el título del filme corresponde a una zona de Portobello. Este mercado británico abarca unas 30 cuadras de la calle Portobello, en el distrito de Kensington, cerca del centro de la capital inglesa. Todo es muy ordenado, y hay una división temática: antigüedades y libros, alimentos, comestibles, indumentaria de moda, ropa usada, accesorios, joyas. El sábado es el día más concurrido y cuando pueden encontrarse abiertos todos los locales. Músicos, pintores y artistas callejeros de notable calidad se ubican a lo largo del paseo.
Portobello nació en el siglo XIX con venta de fruta fresca y a mediados de 1960 comenzaron a ubicarse los anticuarios. Hoy el cuadro incluye innumerables pubs y restoranes, que estallan cuando se celebra el Portobello Film Festival, en septiembre.
2 Gran Bazar
Estambul, Turquía
Es probablemente el mercado techado más grande del mundo, con 60 calles y 5.000 negocios. Atrae a entre 250 mil y 400 mil visitantes por día. Las joyas sobresalen en esta gigantesca feria de Estambul, que abre de lunes a sábados de 9 a 19. Se destacan también las cerámicas pintadas a mano, las alfombras y los puestos de especias y antigüedades. El origen del bazar se hunde en siglos de historia, hasta mediados de 1400, en tiempos del sultán Mehmed el Conquistador. Fue ampliado en 1500 y restaurado a fines del siglo XIX tras un terremoto. El complejo reúne dos mezquitas, cuatro fuentes, dos baños turcos y varios cafés y restoranes. En el centro se encuentra el hall de Cevahir Bedesten, donde están los objetos más valiosos, entre ellos, muebles, armas lujosas, pipas de agua y relojes.
3 Flotante de Damnoen Saduak
Bangkok, Tailandia
Toda la acción transcurre sobre canoas de madera y bambú, en una especie de microcentro flotante que llega a convertirse en un verdadero infierno en las horas pico. El distrito de Damnoen Saduak se ubica en la provincia de Ratchaburi, a 100 kilómetros de Bangkok, y el mercado se ubica sobre el canal de 30 kilómetros que ordenó construir en 1866 el rey Rama IV para conectar los ríos Mae Klong y Tacheen. La especialidad aquí son las frutas y verduras, provenientes del fértil valle local, rico en pomelos, bananas, mangos, cocos y uvas de Malacca.
4 Monastiraki
Atenas, Grecia
Todo turista que haya pasado por la capital de Grecia dedicó un domingo a esta tumultuosa experiencia, que se vuelve multitudinaria al mediodía. Este mercado de pulgas es en realidad un conjunto de pequeños puestos y negocios donde se comercian antigüedades, joyas, libros usados, juegos, botellas, remeras, tarjetas, bolsos, instrumentos musicales e infinidad de objetos que poseen, en general, inscripciones griegas. El ambiente se completa con artistas callejeros y músicos. Se puede encontrar a célebres personajes locales, como el artesano Stavros, poeta y fabricante de sandalias que llegó a vincularse con Los Beatles, y mantiene el negocio que inició su padre en 1920. También se encuentra en Monastiraki a Zazanis, el virtuoso pintor de íconos religiosos. Incluso se puede recorrer el vecindario que habitó Lord Byron. Allí cerca se ubica también una mezquita turca reconvertida en museo de cerámicas y ruinas romanas. La gastronomía sugiere el «souvlakis» a base de carne y verdura, que se come con la mano, pan de pita o pinchos.
5 El Rastro
Madrid, España
Es probablemente el más visitado por argentinos de viaje. Son cerca de 3.500 puestos en torno de la Plaza de Cascorro y a lo largo de la calle Ribero de los Curtidores. Es el típico paseo de día domingo o feriados para hacer en el centro de Madrid. Se extiende desde la mañana hasta las 15 aproximadamente y suele llenarse de gente cerca del mediodía, con alta demanda de tapas, vermut, cerveza y bocadillos de jamón crudo. Hay mercado de pulgas, colecciones varias, rarezas y una vasta feria americana. Últimamente, se pusieron de moda las espadas artesanales de Toledo, utilizadas en la película «El Señor de los Anillos». Hay una suerte de división temática: Fray Ceferino González es la calle de los pájaros, porque allí en el pasado se vendían animales de compañía y aves; San Cayetano es la de los pintores; la calle Rodas y las plazas del General Vara del Rey y de Campillo del Mundo Nuevo están dedicadas a la compra y venta de revistas, estampillas y cartas; la plaza del General Vara del Rey concentra los puestos de ropa de segunda mano; y los libros usados están en las calles del Carnero y Carlos Arniches. Joaquín Sabina habla del Rastro en la letra de algunas canciones, y Pedro Almodóvar ambientó allí su película «Laberinto de pasiones».
6 Luang Prabang
Laos
El hecho de ser nocturno no impide que sea uno de los mercados más coloridos de Asia. Cada atardecer los artesanos de las colinas cercanas bajan hasta la ciudad de Luan Prabang para vender sus obras en la feria que se desarrolla por la noche. Los pañuelos y las bufandas tejidos a mano son las artesanías destacadas, casi tanto como el platillo a base de carne, vegetales y pescado que se sirve dentro de una copa y a escasos tres dólares. El mercado está abierto hasta las 22 todos los días y es perfecto para comprar por pocos dólares tejidos, ropa, cestería y edredones, en un romántico clima iluminado por faroles y velas.
7 Zoco de Medina
Tánger, Marruecos
En el muy conservado casco antiguo de la ciudad de Tánger se accede a una pintoresca zona de mercados, con dos zocos, uno grande y otro pequeño. Camisas bordadas, ropa de cuero y alfombras son mercancías comunes. Este mercado es la meca del regateo, al punto que ningún artículo posee precio y el valor sólo se conocerá tras una ronda de forcejeo discursivo con el vendedor. Saber francés es una gran ventaja para recortar precios.
8 Chinatown Nocturno
Singapur
Es uno de los mejores sitios para festejar las vísperas y el Año Nuevo Chino, aunque, en realidad, todas las noches tienen algo de festivo en este mercado que se extiende hasta la madrugada. El clima cálido es aliado de este sitio que cobra vida cuando cae el sol. El lugar importa aquí más que lo que se puede comprar, que es similar a lo que ofrece cualquier mercado asiático, con infaltable comida de la que aquí llamamos muy exótica. El rojo y el dorado dominan la escena, ya que son dos colores que los chinos consideran de buen augurio. Incluso las frutas que allí se venden -pomelos, tomates, mandarinas- son en su mayoría de estos colores. Los suvenires preferidos son los que remiten al horóscopo chino y los animales que lo integran. Cada año hay un elegido y en 2011 será el turno del conejo. Galletas de la fortuna, linternas mágicas y bolas doradas de adorno se encuentran allí, y u$s 10 parece ser un precio ajustable para la mayoría de estas chucherías.
9 Sagarnaga y Las Brujas
La Paz, Bolivia
Si hay un sitio donde es imposible resistirse a comprar es en las cuadras de la calle Sagarnaga, que desembocan en la céntrica Plaza de los Héroes. Es el epicentro del tejido multicolor tan característico del altiplano y si bien la zona es muy concurrida por el turismo, hay que señalar que es más ordenada que el común de los gigantescos mercados típicos de Bolivia. Abrigos, pantalones, bolsos, frazadas, manteles, tapices, todo allí está tejido a mano y en colores vivos. En la zona también puede visitarse el muy interesante Museo de la Coca y, especialmente, amerita una visita el Mercado de las Brujas, un apéndice de la feria de Sagarnaga con simpáticos -o escalofriantes- amuletos, pócimas, polvos mágicos y una colección de objetos que prometen atajos hacia la suerte, la salud, el amor y el trabajo. El estremecedor feto de llama disecado es el hit en este mercado. Es una muy buena ofrenda para hacer a la Pachamama. Los más creyentes o valientes pueden contratar allí los servicios de hechiceros. Aquel que tome fotos se ganará el repudio de los locales.



Dejá tu comentario